lunes, 20 de agosto de 2012

VACACIONES EN LA RED

Supongo que será mi obsesiva preocupación por este mundo de las redes sociales, pero este verano os estoy siguiendo a casi todos, amigos virtuales. Os estáis geolocalizando más que nunca. Mi móvil tiembla varias veces al día y emite diferentes sonidos y musiquillas (debería poner un mismo aviso para todas vuestras interacciones).
Se que  tú, E.A. , estás pululando por los desérticos pueblos de los Monegros porque tu aplicación de Instagram está alertándome puntualmente con tus fotos de pedruscos amarillentos e informes.
Te he seguido obligatoriamente también a ti, amiga M.N., que te estás bañando en las aguas frías del Cantábrico y que has colgado vídeos en facebook, compartiendo  escenas familiares y   bucólicas puestas de sol.
Se lo que estáis haciendo, donde lo estáis haciendo y en qué compañía estáis cada uno de vosotros, amigos de facebook y compañeros de twitter.
Me ofrecéis, casi todos, un mapa en el que me mostráis vuestra ubicación puntualmente. Todas las aplicaciones parecen conectar con el google earth. Todas se esfuerzan en que no perdamos el contacto.
Cuando nos veamos físicamente no será necesario, querida A.P., que me cuentes tu viaje a Malta ni que las playas no eran para tanto, pero las fortalezas eran impresionantes. Ni tú, añorado F.G., me expliques en persona tus jornadas de buceo en los fondos submarinos de Puerto Rico, porque las tengo archivados en mi fototeca.
Claro que todos sabéis también todo sobre mí y mi verano. Os lo he contado y fotografiado. Seguro que se me ha escapado más de un tuit y que he compartido más de un instante vacacional con vosotros.
Este verano, dicen, estamos sintiendo más calor  de la habitual y a lo mejor no solo  tenga que ver  con la temperatura y sea también  porque todos estamos mucho más juntos. Es una sensación.