viernes, 21 de abril de 2017

MAURICIO CASALS, PRESIDENTE DE LA RAZÓN, SÉ FUERTE


  Sé fuerte Mauricio. Tienes el respaldo de muchos políticos y empresarios de distintos signos: sobre todo de aquellos para los que has “intermediado” y tienen mucho que callar. Te lo han recompensado bien porque tú a cambio les has conseguido cientos de favores. Si ellos ganan por qué no van a compartir las ganacias contigo. Esa ha sido tu máxima de  siempre. Recientemente, no fue el último favor, negociaste con Bárcenas su indemnización en diferido para acallarlo frente al escándalo de la financiacion irregular del PP. Ya tenías experiencia cuando lo hiciste con Villalonga expresidente de Telefónica, amigo de Aznar y en tantas y tantas ocasiones. 
  No es  asunto tuyo qué tipo de ganancias tienen esos clientes . Tú no entras en eso, al fin y al cabo  solo presides un periódico y eres consejero de una televisión. Los medios no tienen, según tu criterio, que estar por esas bagatelas. No tienen ningún compromiso moral con la sociedad.
  Por eso quizás te has preguntado en voz alta en el pasillo de la audiencia nacional, dónde te han llevado a declarar como imputado por coacciones a Cristina Cifuentes junto a tu director Marhuenda,: “¿Quién se puede imaginar que desde un periódico se puede amenazar a alguien?”
   Nadie se lo va a imaginar Mauricio, estoy contigo, por eso has de ser fuerte y mantenerte firme en tu postura. A ver si va a resultar que un fiscal o un juez le va dar crédito a esas absurdas acusaciones. Tú sabes que un periódico, a veces, puede hacer mejor servicio a los que lo pagan por las informaciones que calla o desvirtúa, y no me refiero a sus lectores. 
   Nadie se tendría que creer o descreer a La Razón, que tú presides, por el simple hecho de que tu consejero delegado y protegido Edmundo Rodríguez Sobrino, implicado en los papeles de Panamá  y detenido en la operación Lezo,  esté acusado de un supuesto enriquecimiento personal junto con Ignacio González en  las operaciones sospechosas del canal de Isabel II y sus filiales.
  Incluso, aunque parece que La Razón se ha beneficiado de suculentos ingresos del Canal de Isabel II gracias a tener a un “consejero giratorio” en su periódico como Rodríguez Sobrino y a un columnista mal pagado como el ex presidente Ignacio González, ¿qué relación puede tener eso contigo para que  en nombre de tu periódico amenaces a Cifuentes de que se va  enterar si presenta la denuncia contra tus amigos? Nadie se lo puede creer, Mauricio.  Nadie se cree que La Razón pueda amenazar por nada ni publicar algo que no sea veraz. Sé fuerte.
   Te llamaban el Príncipe de las Tinieblas, ¿verdad Mauricio?, ahora ya he recordado quién te puso ese apodo: fue “tu cliente” José Manuel Lara (Presidente de Planeta),
 ”Lara es mi cliente y Creuheras (actual presidente) es mi amigo”, decías para diferenciar tu relación con ellos. Pues, ¿sabes?, le habéis hecho entre todos un flaco favor a tu amigo José Creuheras. Sí,  entre Marhuenda, Rodríguez Sobrino y tú, el presidente de Planeta tiene  hoy la mancheta  de su diario La Razón plena de imputados, sin incluir a  González, el columnista mal pagado.
  ¡Venga que no es para tanto! Quién va a apostatar de La Razón solo porque la cúpula directiva del diario esté bajo sospecha judicial  por amenazar a Cifuentes y a su jefa de gabinete, refiriéndose a ellas como “zorras y putas” a las que les vais a dar de leches para que no presentaran denuncia por las irregularidades del Canal de Isabel II.  Ese no es el lenguaje que emplea tu periódico, todo el mundo lo sabe. Tranquilo Mauricio, tranquilo. Sé fuerte. Tienes  la razón: “¿Alguien se cree que desde un periódico se puede amenazar a alguien?”

 
  
   
 

sábado, 8 de abril de 2017

GRUPOS PERIODISTICOS ECHAN ORO POR LA BORDA

Algunos grupos de Prensa diaria están tirando por la borda sus mejores activos. No me refiero solo al desmantelamiento del talento periodístico de las redacciones y a la falta de inversión en los contenidos, sino a la venta de algunas empresas rentables  que forman parte de su órbita empresarial.
El útimo ejemplo es el de Grupo Zeta que ha vendido su editorial de libros, Edicones B, al grupo alemán Bertelsmann, según algunas fuentes fiables, por alrededor de treinta millones de euros.
Anteriormente ya lo había hecho PRISA con sus sellos literarios al mismo comprador alemán por 72 millones.
Los grupos periodísticos que están fuertemente endeudados no pueden soportar la presión financiera de las entidades bancarias que les exigen amortizar los créditos. Los ingresos de los diarios disminuyen cada año y sus cuentas de resultados son insuficientes para devolver la deuda.
Vender las empresas rentables no deja de ser una patada hacia adelante que no llega a ninguna meta. El resultado económico se verá aún más mermado a futuro al no disponer  de la rentabilidad que generaban los libros en este caso y con  esa visión cortoplacista, que exigen los bancos, no habrá posibilidad alguna de intentar remontar la caída de los periodicos. No resultará fácil tampoco pagar el siguiente plazo de la deuda contraída.
El año ha empezado mal de nuevo para los diarios impresos. La publicidad se sigue alejando de ellos casi al mismo paso que los lectores. Los cuatro grandes diarios nacionales ven descender  en su conjunto un 15% las ventas de ejemplares y un 18%  las de publicidad, según datos  acumulados a febrero. ABC se lleva la palma con un 21% de descenso en ambos capítulos.
La receta para esa gran crisis sigue siendo la de rebajar la paginación que se entrega a los lectores, por tanto los contenidos. Con esa fórmula dentro de poco las redacciones, ya diezmadas, resultarán excesivas y se volverá a los despidos. Se trata de ir tirando lastre por la borda, aunque vaya consigo el oro del que aún disponían.
Hoy el Periódico de Catalunya y el Grupo Zeta al que pertenece  son mucho más débiles y la banca acreedora algo más sólida en su posición. Este de la prensa es cada vez más un mundo de financieros y menos de periodismo.





lunes, 16 de enero de 2017

TENDENCIAS Y PREDICCIONES PARA LOS PERIÓDICOS



 Tremendo el nuevo batacazo que se han dado este pasado año los periódicos impresos de nuestro país: 250.000 personas han dejado de comprarlos cada día, lo que significa un nuevo descenso del 9% que se acumula al 55% de caída acumulada en la última década.  La prensa llamada nacional es la que más ha sufrido: entre los tres grandes (El País, El Mundo y ABC) se han dejado en el camino del 2016 un 14% de sus ventas de ejemplares. Mejor le ha ido a la prensa regional que ha visto descender su difusión en torno al 8%.
  La publicidad impresa también está sufriendo un constante retroceso con una nueva caída media del 6%.  Llueve sobre mojado y los diarios ingresan por sus anuncios en papel solo un 30% de lo que facturaban hace diez años.
  La panacea digital de las cabeceras de los periódicos impresos no llega: aunque  los incrementos publicitarios de sus digitales han sido del 20% en 2016 son insuficientes para compensar la pérdida de rentabilidad del papel.
  Algunos grandes grupos periodísticos ya concentran casi el 40% de sus recursos en la publicidad on line, pero este dato debe relativizarse dada la menguante cuenta de ingresos totales de explotación.
   Muchos anunciantes, incluidos los institucionales y los del IBEX 35, van soltando amarras del papel y se apuntan a los medios digitales, pero lo hacen a precios más bajos y midiendo con lupa el retorno de sus inversiones. Se acabaron las altas tarifas de las páginas de publicidad a color en la que el anunciante anteponía la imagen a la eficacia. Ahora en el digital todo es escrutado más allá de los meros clicks en los anuncios.
   Está claro que la batalla por crecer en audiencia digital va a seguir y que los lectores de periódicos ya son masivamente digitales y parece una tendencia irreversible, pero está por ver si la publicidad va a aportar suficientes recursos para sostener las estructuras periodísticas de los grandes medios españoles. Es esta la gran preocupación de los directivos de las empresas de medios de comunicación.
  Cuando miran a su alrededor, hacia mercados más maduros como pueden ser EEUU o Gran Bretaña, se encuentran con que  los anunciantes están repartiendo la mayor parte del pastel publicitario digital entre las redes sociales. Google y Facebook han crecido un 21% y un 59% respectivamente sus ingresos, mientras que The Guardian, a pesar de crecer en páginas vistas y consolidarse con una audiencia de más de 155 millones de usuarios mensuales, ha reducido sus ingresos en 2,3 millones de euros y ha entrado en perdidas por valor de 80 millones.
  Las periódicos ingleses se llevan solo 90 peniques de cada libra digital que invierten los anunciantes. El resto se queda en manos de Facebook, Google y de otras redes sociales. No es muy diferente de lo que sucede en España.
   Para lo grupos periodísticos multiproducto (papel y digital) está resultando un grave problema apuntalar la casa en ruinas del papel al tiempo que se construye una nueva digital.
  Según el informe de tendencias y predicciones sobre el periodismo, que Nic Newman realiza para Reuters, en 2017 los editores ponen sus esperanzas en  dar un vuelco positivo hacia el pago por información en sus diarios digitales y a monetizar los contenidos patrocinados en diferentes formatos, sobre todo en video y en realidad virtual.  Las inversiones en Big Data para la segmentación y conocimiento de los usos informativos de los lectores también será prioritaria; algo en lo que la red social aventaja con creces a los medios de comunicación.
  Los nativos digitales, liberados de la carga del papel, deben invertir parte de sus recursos en las herramientas tecnológicas para mejorar la comunicación con su comunidad de lectores, pero sobre todo para elevar la calidad de sus contenidos y de su credibilidad informativa. El buen periodismo será un valor en alza con el que las redes sociales no podrán competir. Los lectores y también los anunciantes acabarán por tenerlo en cuenta. Eso creo.

  
  
 

miércoles, 23 de noviembre de 2016

¿LA NUEVA ASOCIACIÓN DE DIARIOS ESPAÑOLES?

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  Si todo va como está previsto el nuevo presidente de los periódicos españoles será un editor de prensa diaria regional. El acuerdo implícito entre los miembros de la AEDE establece un “turno” rotatorio en la presidencia que ahora sería para Javier Moll , presidente del grupo Prensa Ibérica, que publica una quincena de periódicos por toda la geografía nacional. El editor sustituirá a José Luis Sainz, consejero delegado de PRISA, editora de El País.
 Lo novedoso del nombramiento de Moll, expresidente del Instituto de empresa familiar,  es que el máximo cargo de representación de los diarios españoles recaería por primera vez en muchos años en el dueño de una empresa periodística y no en los directivos de ellas.
 Al parecer el editor Moll ha puesto importantes condiciones para conducir la nave del sector de los  impresos que zozobra a marchas forzadas por el descenso de ventas de ejemplares y la continua caída de los ingresos publicitarios.  De entrada quiere incorporar al seno de la asociación a los periódicos gratuitos y a los nativos digitales de ámbito nacional sin exclusión. La AEDE debería cambiar sus normas para acoger a los nuevos miembros de pleno derecho y no todos los actuales asociados estarían por la labor. La asociación excluye expresamente en su artículo 3 a todos los medios que no sean impresos y que no sean de pago.
 Está claro que un empresario como Javier Moll tiene otra forma de mirar al futuro que no se corresponde con la actuación hasta la fecha de la organización empresarial de los editores de prensa: busca unir a todos los medios para conseguir más fuerza representativa frente a gobierno e instituciones y actuar como verdadero lobby frente a la fiscalidad de la prensa digital, el duopolio televisivo o el reparto publicitario opaco de las campañas gubernamentales, entre otros asuntos.
  Sin embargo las diferencias de criterio entre los medios nativos digitales y los impresos acerca de la ley de propiedad intelectual y de la llamada tasa Google, pueden ser irreconciliables y dar al traste con la nueva AEDE que persigue el editor. También el debate interno entre los editores de periódicos impresos, unos partidarios de la “ampliación” de la asociación y otros reacios a ella si no se ponen límites, puede impedir el proyecto de Moll.
  De no ponerse de acuerdo entre ellos en los próximos días será difícil que los editores de diarios impresos levanten la cabeza para mirar más allá de sus propias limitaciones como sector en crisis que son. 

martes, 18 de octubre de 2016

IILUSIONARIUM . EL MUNDO QUIERE SER ENGAÑADO

Una frase atribuida a Tito Petronio a principios de nuestra era dice que "El Mundo quiere ser engañado, por tanto engañémosle". Sobre esa base ilusionistas y prestidigitadores, aprovechando las limitaciones de nuestro cerebro, consiguen hacernos verosímil lo increíble. Al parecer nuestra mente está más preparada para la sorpresa y la ilusión que para la razón. Quizá por ello nos solemos engañar con facilidad.
No solo teñimos nuestro pasado de pequeños embustes, quizá para soportar mejor los recuerdos más tristes, sino que en el presente nos sometemos cotidianamente a las mentiras de los demás sin sentirnos especialmente agraviados.
Vivir con la mentira puede ser hasta edificante. La verdad suele ser dura, dicen, y se agota en el instante en que la conocemos. La mentira, por el contrario, es mucho más duradera y puede modularse y tamizarse a lo largo del tiempo.
En nuestra sociedad actual conocemos a magos de las finanzas que nos han engañado con sus trucos tóxicos y han conducido a muchos a la ruina y ahí seguimos dándoles en custodia nuestros ahorros. También a algunos magos de la política que nos prometen cosas que luego incumplen y seguimos dándoles nuestros votos. A estafadores y corruptos que siguen ocupando puestos relevantes en instituciones que sostenemos entre todos. A medios de comunicación que nos intoxican con mentiras y aún siguen teniendo acólitos,  quizá cada vez menos.
Los magos de verdad, los que nos engañan a sabiendas de que vamos a ser engañados cuando vamos a verlos a un espectáculo de magia tienen una máxima en su código profesional: No se puede repetir dos veces un mismo truco delante del  espectador. Parece que nuestra mente a la segunda vez que vemos al mago realizar una ilusión de escapismo  o sacar un conejo de la chistera, se  previene frente al engaño y se pregunta el cómo y el porqué del truco.
Sin embargo  los otros magos, los de las finanzas y la política suelen incumplir esta máxima. También los medios de comunicacion que mienten lo hacen reiteradamente. Quiero confiar en que acabaremos preguntándonos cómo lo hacen y en ese momento les veremos el truco. Entonces quizás ya no queramos volver a ser engañados y no acudamos más  a ver sus funciones de magia.
De ello, del engaño, de la verdad y la mentira va Ilusionarium, una novela en la que no he pretendido engañar al lector, pero sí que lo hacen los personajes hasta el final. Pasen y vean, si lo desean el espectáculo de Ilusionarium .



jueves, 8 de septiembre de 2016

LOS MALES DEL PERIODISMO




Últimamente leo muchos  artículos de periodistas que intentan explicar lo mal que está el periodismo. Algunos, para teorizar sobre los culpables de este mal,  mezclan la situación de crisis de algunos medios de comunicación y de sus empresas editoras con la mala praxis de los periodistas, otros cargan sobre la falta de independencia que unos y otros tienen de los poderes facticos que atenazan a la información, a saber: los anunciantes y el poder político.
 Pocos se atreven a decir, alguno lo hace, que es la gente la que no sabe valorar los contenidos informativos de calidad y estamos cayendo en una sociedad desinformada o informada parcialmente por canales sucedáneos de los medios de comunicación que se encuentran en las redes sociales. A lo mejor los medios y sus periodistas hace tiempo que ya no tienen el monopolio de la información, ni siquiera el de la mejor información. Eso sería un grave problema. Es como si los médicos ya no fuesen los mejores prescriptores de los tratamientos para una enfermedad y nos pusiéramos  en manos de charlatanes y curanderos.
Algún periodista como es el caso de Manuel Rico (director de Infolibre) se inmola y reparte la culpa entre todos los colectivos, incluidos los lectores, eso sí, de izquierdas:  ¿Cómo hemos llegado hasta aquí?— se pregunta analizando el panorama mediático español— Pues muy sencillo: somos responsables los editores, directivos de medios y lectores que afirmamos ser de izquierdas, que denunciamos la situación mediática, que nos llenamos la boca con la importancia de la libertad de prensa y que no hemos sabido o querido crear, defender o apoyar medios que reflejen esa visión del mundo (pudiendo hacerlo, claro).”
Otros como Miguel Mora de CTXT , nos salvan a los lectores y arremeten contra el establishment de los acomodaticios y endeudados medios y de los nuevos periodistas que han sustituido a los que han sido purgados por incómodos:Endeudados hasta las cejas y cada vez más alejados de la realidad, muchos de estos medios han otorgado el timón a los periodistas más mediocres y cobardes de sus plantillas, después de desembarazarse de los más incómodos aplicando una reforma laboral bananera. Y hoy aparentan mantener un poder que ya no tienen buscando pinchazos como sea, manipulando noticias y encuestas, emitiendo vídeos de gatitos y masacres, dictando titulares a los reporteros, intoxicando y asustando a las viejas con editoriales indignos de ese género, ocultando en sus portadas informaciones relevantes cuando son incómodas para sus dueños, excluyendo del debate a las firmas más críticas con el sistema, y/o dando voz a prosistas de sonajero y cascabel carentes de conciencia ética y social.”
Un gran periodista, Gumersindo Lafuente, aseveraba en su Manifiesto estival sobre el periodismo acomodado que los males no estaban en los soportes sino en el compromiso con la información veraz y libre: “Y ojalá que el oficio periodístico—dice el impulsor de la Fundación PorCausa—se dé cuenta de que su salvación no está en los debates estériles sobre el soporte, las redes o la viralidad. Si no hay rigor, originalidad y compromiso, poco interesante queda por salvar de algo tan bello como el periodismo.”
Lo fácil sería concluir que todos tienen razón en los males que asolan a nuestro periodismo y a lo mejor esa es  la conclusión a la que llegan ustedes leyéndolos. Estaríamos entonces ante un fallo multiorgánico que los médicos describen como lo más grave a lo que se enfrentan cuando un paciente ingresa en la UCI hospitalaria.
Posiblemente en la UCI informativa habría que suministrar un tratamiento de independencia al medio y al periodista para evitar que los poderes facticos siguieran dañando el corazón del periodismo, también  sería necesario oxigenar los pulmones para que entrara aire fresco y eliminara los residuos de contaminación informativa interesada. A lo mejor esto bastaría para salvarse, para sobrevivir, pero no para llevar una vida con normalidad.
Para volver a lo que quizá un día fue el periodismo para la sociedad, para interesar a sus ciudadanos y recuperar la credibilidad en los medios y en los periodistas  tiene que darse otra condición: el periodismo debe ser capaz de sacudir las conciencias de los ciudadanos.Si las cosas siguen por este camino—según Monica Bauerlein / Clara Jeffery (Mother Jones)— desaparecerán las noticias que revelen algo sustancial acerca de la manera en que funciona el poder. Hace falta tiempo (mucho más del que se puede justificar económicamente) y estabilidad, hacen falta reporteros y editores seguros de que sus trabajos no desaparecerán si no hay grandes beneficios, o si los poderosos se ofenden. A este tipo de periodismo le mueve un deseo de sacudir las conciencias, no de ser rentable únicamente.”  Este puede ser el antídoto definitivo contra los males del periodismo, pero no está al alcance de todos. 

 


miércoles, 8 de junio de 2016

El Pais da miedo

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El diario El País da miedo. Tras publicar la encuesta de Metroscopia en la que señala que la coalición “Unidos Podemos “ de Pablo Iglesias y Garzón sería la segunda más votada, a solo tres puntos del PP y a cinco del PSOE, editorializa cargando sin ambages contra la formación política  que considera populista y poco menos que antisistema.
La desgracia caerá sobre el otro país, el nuestro, si lo que dice la encuesta de este periódico global, antes independiente, se traslada en votos reales el 26 de junio, según este diario.
Las arcas públicas se resentirán, Europa nos cerrará el grifo financiero y España se romperá por la costura de Cataluña. Pero lo peor para este periódico, el de mayor tirada de España, es que medios como Atresmedia, que apoyan al gobierno desde La Razón y Antena 3, son los que están dado alas en la Sexta a estos exasperados y rupturistas políticos.
La verdad es que este editorial acojona al lector, con perdón. Piénselo antes de votar o las consecuencias pueden ser fatídicas.
Hasta ahí todo bien. Los periódicos que publican editoriales lo deben hacer de forma tan comprometida como lo hacen con las noticias,  pero a veces se echa de menos el contexto y la trasparencia de  algunas informaciones que son relevantes para los lectores.
Por ejemplo, sería bueno que el lector supiera que uno de los miembros destacados del consejo editorial de El País, que preside Juan Luis Cebrián, es el expresidente Felipe González y que en el accionariado de este diario están los principales bancos españoles, el HSBC, fondos de inversión internacionales y hasta un sultán catarí, que deben verse aludidos por la supuesta inestabilidad financiera que acarrearía el avance del “populismo” de la nueva coalición extremista.
La advertencia en el editorial, que no tiene desperdicio, de que se está desplazando al centro izquierda del PSOE que está “desdibujado y no tiene audacia”, ¿debe ser una morcilla en el texto introducida por el editorialista González para que despierte Pedro Sánchez?, la de que Ribera está sin el ánimo de las anteriores elecciones y Rajoy se atrinchera en igualar el resultado anterior podría ser una advertencia de los socios financieros  del diario para que se pongan las pilas e impidan esta impostura populista que nos puede salir cara.
Lo de arremeter contra Atresmedia suena a un quiero y no puedo. Prisa dilapidó varias veces su negocio audiovisual  desde CNN hasta Sogecable pasando por la Cuatro. Ahora tendría altavoces para hacerse oír en ese intento de  que no se produzca el resultado que le da su encuesta. Prisa es un grupo más pequeño, el País tiene la mitad de la difusión de hace diez años y los lectores están tan repartidos como los votos electorales.
No pasa nada. No hay que tener miedo a nada, ni siquiera a El País; que cada uno vote en conciencia y, sobre todo, que intente conocer qué y quién hay detrás de cada propuesta de los políticos, incluso las que hay tras  las informaciones y editoriales de los medios de comunicación.

viernes, 13 de mayo de 2016

TRAGARSE SUS PROPIAS PALABRAS


 El periodista Dana  Mildbank se comió literalmente el artículo que publicó en The Washington Post, como había prometido al apostar  en su columna que Donald Trump no alcanzaría a ganar la candidatura republicana a las elecciones presidenciales de los Estados Unidos.
Más allá del efecto cómico y viral del vídeo gastronómico de este analista político, que ha distribuido inteligentemente el Post, donde se le ve engullendo trocitos de papel  cocinados y disimulados entre ceviche de pescado, tacos de cordero  y un buen número de condimentos, cabe la reflexión de sí ésta sería una buena práctica para que la emularan algunos de los tertulianos más prolíficos de los medios de comunicación de nuestro país  que difunden sus mensajes machaconamente en la misma dirección, fabricando sin pudor rumores y noticias falsas  que expanden a los cuatro vientos por prensa, radio y sobre todo por televisión.
Me imagino, por ejemplo, a Eduardo Inda comiéndose la portada entera de El Mundo en la que publicó la noticia, que se demostró falsa, en la que sostenía que el ex alcalde de Barcelona, Xavier Trias, tenía una cuenta en Suiza con casi 13 millones de euros "según fuentes financieras y policiales" del periodista. Inda tendría que triturar también algunas de sus "informaciones"  contra Podemos  que ha cocinado con Photoshop y a  lo mejor se ve obligado a engullirlas con un buen aliño ante la puerta de los juzgados.
Pero nada de esto parece que pasará. Una parte de la audiencia parece reclamar el espectáculo circense de las opiniones distorsionadas donde lo menos relevante es que lo que se afirma sea cierto. Hay que echar de comer a los leones sangre fresca cada día, aunque el filete que algunos  pretenden que se  zampe la gente esté podrido.
La única línea roja que el periodista no debería traspasar es la de la verdad y no valen más condicionantes a la libre información que contrastar las fuentes con honestidad a la hora de contar una historia.
A algunos, que no rectifican,  parece que les resulta más provechoso seguir cocinando la información que comerse su propio plato. Saben que les produciría  una indigestión.

lunes, 18 de abril de 2016

LA OTRA PANTALLA Y LA TELEVISIÓN SOCIAL




 “La otra pantalla: redes sociales, móviles y la nueva televisión” es el título del libro que ha escrito Elena Neira (Editorial UOC). Neira es licenciada en Derecho y Comunicación Audiovisual, pero sobre todo una investigadora  rigurosa de los medios audiovisuales y de la transformación que están sufriendo en todo el mundo desde la consolidación de internet y las redes sociales.
Del análisis de Neira no solo se desprende que la audiencia televisiva está desafiando las restricciones de la parrilla de los programadores clásicos y que está diseminada entre muchos soportes en el que solo uno de ellos es la clásica pantalla de televisión, sino que la interacción del espectador a través de las redes sociales con los diferentes formatos televisivos es cada vez más relevante para encumbrar series y otros programas  en el éxito o  hundirlos en la ignorancia.
Los productores  norteamericanos nos llevan la delantera y vienen siguiendo a las redes sociales como moduladoras de la opinión del consumidor televisivo para crear formatos a gusto del público. Las plataformas de contenidos de entretenimiento, como Netflix, construyen su parrilla interactiva y estudian la periodicidad de sus lanzamientos  en función del criterio del espectador.  
La nueva televisión estará cada vez más sometida al poder del espectador. Será más social y sin los límites de horarios y las rigidices de las parrillas. También la publicidad deberá amoldarse a la socialización de un  medio que se ha convertido en multisoporte.
 En España estamos iniciando ese cambio; La Otra Pantalla nos da las pistas por donde transcurrirá el futuro del medio televisivo  en el que el espectador tendrá, de verdad, el mando.

 

miércoles, 30 de marzo de 2016

LOS VAIVENES DE ALIERTA CON LOS MEDIOS DE COMUNICACIÓN DE TELEFÓNICA

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   Acabo de leer el libro “Buenas noches y saludos cordiales” de Vicente Ferrer Molina sobre la interesante biografía del periodista José María García (Editorial Córner), que recomiendo vivamente no sólo por el interés del personaje, sino por cómo nos sitúa en un tiempo en el que el control político  y la presión  sobre los medios de comunicación alcanzó en España sus más altas cotas de protagonismo.
  Eran tiempos del presidente Aznar (año 1997) cuando éste utilizó el brazo económico de la compañía Telefónica, liderada por su amigo Juan Villalonga,  para armar un grupo mediático afín al Partido Popular adquiriendo Antena 3 a Antonio Asensio (Grupo Zeta); dos años más tarde se hizo con la cadena de radio de la ONCE (ONDACERO) y en el 2000 adquirió la productora ENDEMOL por una cifra desorbitante.   Telefónica ya controlaba Vía Digital, la ruinosa televisión por satélite gubernamental.  Ese conglomerado mediático que se llamó Telefónica Media creció al amparo del “consejo asesor” de varios periodistas que se agruparon en la AEPI (Asociación de Escritores y Periodistas Independientes) que se caracterizaban por su antisocialismo, por su afinidad al Partido Popular y sobretodo por su oposición al grupo PRISA. Entre estos periodistas fundadores de la AEPI, a los que se les conocía por “el sindicato del crimen”, estaban Pedro J. Ramírez , Luis María Anson, Jiménez Losantos o el mismo José María García, que emprendió una cruzada contra el “imperio del monopolio” como denominaba al grupo de prensa de Polanco, que se había hecho con la Antena 3 Radio en la que realizaba antaño su famoso programa de deportes “Supergarcía”.
    El panorama que Cesar Alierta se encontró cuando accedió a la presidencia de Telefónica en el año 2000, sucediendo a Juan de Villalonga, era el de un grupo mediático ruinoso y en pérdidas multimillonarias por el que se había pagado un coste brutal  e inasumible, con el único fin de ejercer el control político de la información por parte del gobierno del Partido Popular. Villalonga dejó Telefónica con una indemnización multimillonaria (le ayudó a negociarla Mauricio Casals, actual presidente del diario La Razón, que intermedió con Aznar, el cual se había distanciado del presidente de Telefónica por unas “stock options”  que adquirió éste, al parecer, utilizando información privilegiada).
  El grupo mediático con César Alierta pasó a llamarse ADMIRA  y acabó vendiéndose al Grupo Planeta (Antena 3 y Onda Cero) tres años después de la llegada de éste a la presidencia de Telefónica. También se desprendió de la productora ENDEMOL en favor de Mediaset y fusionó la llamada plataforma gubernamental Vía Digital con la de Canal plus de grupo PRISA en SOGECABLE.
  Alierta se quitaba de encima un problema económico que lastraba sus cuentas y dificultaba el modelo de expansión de Telefónica que tenía en la cabeza. Perdía contenidos, pero ganaba en tranquilidad. Algunos de los que estuvieron en esa época con él dicen que la exposición e incomodidad que le generaba la presión a la que estaba sometido por los intereses políticos en sus medios de comunicación también fue un detonante para desprenderse de él.
  Este aragonés discreto, práctico e inteligente, como le califican sus colaboradores, sabía, sin embargo, que necesitaba de los contenidos para su expansión digital. Había plegado las velas del buque mediático de Villalonga-Aznar que iba a la deriva y al naufragio, pero buscó la oportunidad para hacerse con SOGECABLE en el momento en que  grupo PRISA, tocado por el endeudamiento, tenía necesidad de desprenderse de su televisión de pago.  Hoy en día Movistar Plus es la plataforma sobre la que se basa buena parte de su desarrollo tecnológico digital que engarza con la telefonía móvil, la red de internet y todo un  vasto campo de servicios y entretenimiento.  La Telefónica de Alierta ha tenido que librar varias batallas para hacerse de nuevo con un medio de comunicación en España, entre ellas la de Mediapro y los derechos televisivos del futbol. Tengo la sensación de que ahora lo ha hecho con criterios económicos de rentabilidad a pesar de las cantidades multimillonarias que se barajan.
   La marcha de Alierta de Telefónica no debería alterar este planteamiento. Las empresas de comunicación deben ser rentables para ser independientes, pero si no son independientes difícilmente tendrán futuro.
   Telefónica es uno de los grupos que más publicidad invierte en los medios de comunicación, eso ha llevado a algunos a pensar que por ello puede tener a la prensa comprada. Es cierto que hay mucha debilidad en los medios de comunicación y que algunos pueden esconder una noticia envuelta entre las páginas y banners de publicidad para no ser castigados por el gigante de las telecomunicaciones o las empresas del IBEX 35. Los que lo hagan perderán mucho más a medio plazo que esas inserciones de anuncios de hoy. Hasta a la propia Telefónica le pasó en su tiempo.