lunes, 14 de abril de 2014

EL PAÍS DE AZNAR

El País Semanal nos ofreció el pasado domingo una crónica-entrevista de José María Aznar. Diez páginas del suplemento dedicó el diario a glosar la vida y milagros del expresidente con la excusa de que se cumplían diez años desde que dejó la Moncloa.
Nos contaban cómo Aznar había conseguido aprender inglés a los cincuenta años en tan solo unos meses, cómo era disputado por instituciones y universidades para dar conferencias y clases por todo el mundo, en especial en EEUU. Nos enteramos, también, de que hace ejercicio físico a diario y a nivel de un atleta, de que es madrugador,  come saludablemente, juega a golf y recorre más de 400.000 kilómetros al año en sus viajes por decenas de países. Asesora a Murdoch por cien miel euros al año, cobra 40.000 euros por conferencias y no le gusta trasnochar. Tampoco le gustan las conversaciones frívolas, lee poesía y gana una fortuna con otras asesorías, libros y artículos que le han permitido comprarse un chatet en Marbella de 2,5 millones de euros.
Es el referente de la FAES a la que ha encumbrado en la número uno de las instituciones de pensamiento de nuestro país y en un referente de las ideas de la derecha... En fin, el expresidente llega a decir que "le cuesta mucho ganarse honradamente le vida" y debe sacrificar muchas veces el tiempo para estar con su mujer y la familia.
Tiempo que emplea con amigos como Bush o colegas próximos como los Clinton o Toni Blair.
                                                   Pintura de Aznar realizada por George W. Bush


En el reportaje se pasa de puntillas sobre su papel en la Guerra de Irak e incide en su dureza contra el terrorismo, que debe ser derrotado políticamente.
La  positiva semblanza y exagerado panegírico de Aznar que hizo El País se me antojó bastante extraña. De hecho el propio Aznar le dice al periodista  al comenzar la entrevista,  que "era la primera persona del diario que se sentaba en ese sofá en los últimos 14 años". Han transcurrido casi siete años desde la muerte de Jesús de Polanco, el editor de PRISA, y diecisiete desde que Aznar le declarara la guerra a él y a Cebrián, llegando a ser imputados por estafa y siéndoles retirados los pasaportes.
                                                           

Polanco escribió, cuando tenía 30 años, en un cuaderno que conservó hasta su fallecimiento,  a los 77, lo que quería que fuera un gran grupo de comunicación y cómo creía que la independencia de su medio estaba garantizada con la sucesión de sus hijos al frente de PRISA.  Ese cuaderno no era más que la aspiración a unos sueños que consiguió en buena parte y que se derrumbaron poco después de su muerte.
Yo que traté a Polanco estoy convencido de que no hubiese admitido una loa en su periódico a un presidente que fue un severo intervencionista con los medios de comunicación, en especial con los que no le eran afines y por ende el suyo propio. Señal de que los tiempos en PRISA han cambiado y de que ya nadie va siquiera a releer el viejo cuaderno del editor.





lunes, 7 de abril de 2014

LA GRAN DESMEMORIA Y LA PRENSA

Si para algo está sirviendo el libro de Pilar Urbano sobre Adolfo Suárez, "La Gran Desmemoria",  es  para reflexionar sobre el papel que juegan los medios de comunicación llamados nacionales y el de  los ilustres líderes que los dirigen.
De entrada es para hacerse un lío: resulta que la entrevista en exclusiva del libro de la Urbano, que edita Planeta, la concede a El Mundo. Es sabido que  cuando se lanza un libro de estas características   la editorial suele escoger el medio al que  adelantará la prepublicación de un capítulo o, como en este caso, la entrevista con la autora para  llamar la atención de los lectores.
Planeta ha confiado en El Mundo más que en su propio periódico La Razón. Es de suponer que aparte de la tirada superior del diario de Rizzoli se habría encontrado con el rechazo de Marhuenda y compañía, a juzgar por la columna de Alfonso Ussia del pasado 5 de abril en la que decía que no iba a leer un "libro prescindible  de seiscientas páginas del que desconfía porque entre la tapa superior y la inferior no cabe un bocadillo de mortadela..." Los autores como Pilar Urbano según Ussia deberían ser educados y esmerar su capacidad de síntesis y evitar  escribir estos libros gordos, sobre todo si no dejan en buen papel al Rey, añado yo. Y también colijo que piensa  que su editor Lara no debería haberlo publicado.
Planeta ha prendido el incendio en casa ajena con su libro y eso es de alabar comercialmente. En un par de días se han quemado Juan Luis Cebrián (El País) y Casimiro García Abadillo (El Mundo) y, por supuesto ABC se ha inmolado en la hoguera de Planeta a favor del Rey y en contra de las acusaciones de su participación en el golpe del 23 F que vierte la Urbano en su Desmemoria.
Al final sendos quemados acaban vertiéndose acusaciones: Cebrián le dice a El Mundo que hace falsas conjeturas como ya lo hizo al seguir la  teoría de Aznar en la participación de ETA en el 11M y Casimiro García Abadillo le tilda de a Cebrían de "articulista deseoso de prestar servicios" por su encendida defensa del papel de la monarquía y de Suárez. También coincide Cebrían con Ussia en que el libro es muy gordo. (Él lo llama voluminoso )
Solo ha faltado el remate de cuatro páginas de Victoria Prego en El Mundo entrevistando al hijo  de Suárez que,  desmintiendo a Pilar Urbano, le hace  un gran favor a la autora y a las ventas del libro de Planeta.
El libro de la Urbano ha servido para enfrentar a los articulistas y a los directivos de la prensa, pero también para que éstos últimos amaguen por dónde van a ir sus lineas editoriales que están tan despintadas y confusas como las de un campo de fútbol regional, pero que van a quedar, según lo leído, marcadas por la defensa sin ambages de la institución de la monarquía y el orden establecido.
Todo eso ha conseguido el editor de Planeta, a lo mejor sin querer.
Yo ya no me compraré ese libro gordo y "mentiroso" de Pilar Urbano. Estaba a punto de hacerlo, pero Ussia, Cebrián, Casimiro, el hijo de Súarez y Lara, entre otros, me han convencido de que no encontraré las respuestas a las incógnitas del 23 F.
De momento me quedo con el "falso" documental de  Jordi Évole que me sigue pareciendo  más creíble, fresco e interesante que lo que llevo leído estos días en la prensa.


lunes, 24 de marzo de 2014

PERIODISTAS A COMISIÓN

Hace algún tiempo que sigo la evolución digital de los medios norteamericanos, como si en sus ensayos de laboratorio y pruebas con lectores-humanos pudiésemos encontrar la vacuna que inmunice a los diarios españoles, sobre todo a las cabeceras de papel, que se están apagando mientras transitan con pánico a lo digital.
Aquí los "muros" y barreras más o menos franqueables parece que se van a ir imponiendo con cautela en los grupos de comunicación clásicos con el consabido riesgo para el crecimiento de la audiencia.
Allí, en EEUU, me ha preocupado como algunos diarios digitales en abierto, incluso otros semigratuitos, están incentivando el crecimiento del número de sus visitas y de páginas vistas. La fórmula consiste en pagar el artículo o la crónica periodística por el número de clics que éstos obtienen.
Cita David Carr en su artículo del domingo 23 de marzo en la edición internacional de The New York Times, que medios como The Oregonian o The Daily Caller, entre otros, ensayan fórmulas para pagar un sueldo base a sus periodistas y un variable en función del número de entradas que obtienen sus artículos.
¿Pasaremos del tanto a la pieza al tanto por clic en España? El precio de las colaboraciones periodísticas al igual que el salario medio de los redactores en nuestro país ha descendido sustancialmente en los últimos años, producto de los fuertes ajustes que vienen realizando las empresas periodísticas sumidas en una crisis, publicitaria, de ventas y financiera, colosal.
Pero ¿Es esa una buena solución para que aumente la audiencia de un medio? ¿Y para que aumente la retribución del periodista-comisionista?
El periodista se podría ver abocado a tratar los temas más populares y con mayor proyección comercial, titulando bajo la espada de Damocles de la métrica de la red y quizás se relegarían aquellas crónicas de interés que requieren esfuerzo en investigación, pero que no tienen tantas entradas de los lectores en general. Miles de trampas en titulares, fotografías y vídeos que podrían resultar  aparentes y engañosos, pero atractivos para muchos lectores podrían llenar las páginas de muchos diarios.
La fórmula podría ser un incentivo para degradar más el periodismo y la información que reciben los lectores.
Los reportajes de The Oregonian han tenido varios premios Pulitzer de periodismo y seguramente no tuvieron tantos clics como para que el reportero hubiera podido ganarse un extra que le permitiera cenar en un restaurante.





sábado, 15 de marzo de 2014

LOS MILLONARIOS Y EL PERIODISMO

Definitivamente los millonarios de la red de Internet  españoles no invertirían en un medio de comunicación, y no lo harían porque, entre otras cosas, creen que no sería rentable. Eso es lo que se desprendió  de la charla  en la que el periodista  Gumersindo Lafuente moderó a Jesús Encinar (Idealista.com), María Fanjul (Entradas.com) y Françios Derbaix (Top Rural) durante el Congreso de Prensa Digital de Huesca
Derbaix (que participa en la Fundación Civio de periodismo de datos) opina que si Jeff Bezzos de Amazon.com compró el Washington Post  es  porque estaba necesitado de un altavoz influyente entre la clase política para contrarrestar  y oponerse a la  amenaza de las leyes antitrust americanas que pueden poner en peligro sus negocios: "Bezzos busca influencia y no rentabilidad".
 Derbaix opina, también, que no se puede invertir en  un medio de comunicación en España, porque éste solo sobrevive gracias a los anunciantes y subvenciones públicas y eso es condenarse al fracaso a corto plazo.
 Encinar no le ve retorno a la inversión en un medio de comunicación generalista y no cree que los valores del periodismo comprometido con la sociedad sean suficientes como para animar a un inversionista, que busca el beneficio económico por antonomasia. "Si el periodismo es beneficioso para la sociedad quien debería invertir es el Estado porque el empresario no está para perder dinero".
El fundador de Idealista.com, piensa que no hay que invertir en contenidos porque éstos están al alcance de todos y su valor es cero, sobre todo en lo que se refiere a la política y a la información generalista. En cambio, que un periodista hable de mascotas o de zapatillas en un blog puede ser tan rentable como le resulta a él su boletín de noticias inmobiliarias.
La joven María Fanjul cree que los grandes medios no han sabido adaptarse a los cambios, no han escuchado a sus lectores y tienen poco futuro. En cuanto a los contenidos prefiere aliarse con quien los fabrica ( como es el caso de su pacto regional con Vocento) más que producirlos para su web de ocio y venta de entradas.
 Creo que los millonarios, que han demostrado ser exitosos en sus webs de comercio electrónico, jamás  han hecho  periodismo y deseo que no cambien de opinión e inviertan en un medio de comunicación. Cuando hacen o compran información de mascotas, de inmobiliarias o de ocio es para vendernos comida para perros, pisos  y entradas para  espectáculos. Si el periodismo fuera  eso, hace tiempo que estaría muerto y enterrado.






domingo, 2 de marzo de 2014

PERIODISTAS y periodistas

La liberación del PERIODISTA (en mayúsculas) Marc Marginedas, secuestrado desde hace seis meses en los alrededores de Harna ( Siria ), cuando viajaba por tercera vez a la zona de conflicto tras conocerse que el régimen de Bashar al- Assad había utilizado armas químicas y que podía haber una intervención militar internacional, es una magnífica noticia. Conocí a Marc en El Periódico de Cataluña cuando era corresponsal en Moscú y tuvo que cubrir la guerra Chechena. Luego contó sobre el terreno la guerra de Irak, estuvo también en Afganigstan y cubrió las noticias de la ofensiva israelí desde el sur del Líbano. Marc Marginedas es un corresponsal de guerra, pero sobre todo es una buena persona que, como decía Rysszard Kapuscinsky, es la condición necesaria para ser un buen periodista: "si se es buena persona se puede comprender a los demás, sus intenciones, su fe, sus intereses , sus dificultades y sus tragedias".
Leo que Marc Marginedas ha comentado, al cruzar la frontera Siria hasta Turquía, que lo que menos necesita ahora es presión mediática. Seis meses de cautiverio y toda su trayectoria merecen todo mi respeto y consideración que, de otra parte ya le tenía.
Marc es un PERIODISTA  con mayúsculas que sufrirá en su carne—ya lo habrá sufrido—las mismas rebajas salariales de sus compañeros en el periódico en el que trabaja. La prensa está de capa caída.
Es cierto, lo está, pero no para todos. Hay ciertos periodistas (en minúscula) que pluriemplean su profesión en tertulias de desayuno, merienda y cena. Son periodistas que poco tienen que ver con esa definición del maestro Kapuscinky y que no han viajado más allá de los  restaurantes de varios tenedores.
 Hay algunos  periodistas que se han enquistado en la televisión pública para darnos doctrina sobre las bondades del gobierno de Rajoy. Es un papel que debe dar buen juego en las audiencias, pues ahora alguno de ellos no solo es un clásico de TVE,  sino que lo ha fichado la Cadena Ser en su tertulia de Hora 25 o La Sexta en Al Rojo Vivo.
 Ellos, querido Marc, se sacan un buen sobresueldo sin necesidad de arriesgar sus vidas  cruzando fronteras peligrosas. Basta con que se queden del lado del gobierno y reproduzcan sus mensajes esparcidos por sus acólitos comensales en manteles de tres tenedores, y así jugar un  ensayado papel a la contra  frente a escogidos tertulianos de izquierdas.
A eso Marc también le llaman periodismo. Un periodismo en minúsculas que se degrada hasta la putrefacción, pero que  desafortunadamente, es rentable para quien lo practica.
Ya sé que lo conoces: cuando te secuestraron en Siria ya era así, pero en seis meses Marc, esto ha ido a más. Unos cuantos pluriemplean sus mensajes  sectarios sin conocimiento del terreno y siempre con el mismo rumbo; otros, unos centenares ya no tiene donde contar sus historias y otros lo hacen con salarios menguados.
Me alegro infinitamente de que  estés bien,  de que te hayan liberado tus secuestradores y de que vuelvas a estar entre nosotros,  porque ahora, además,  todos somos algo más libres.
 Ojalá vuelvan pronto Javier Espinosa y Ricardo García Vilanova, también secuestrados en Siria. Y ojalá os valoren como merecéis en vuestros medios y os den recursos para hacer vuestro  trabajo, por lo menos tantos como los que reciben esos omnipresentes tertulianos mediáticos que también se consideran periodistas y que mañana se atreverán, como no, a opinar sobre lo que pasa en Siria desde su distante, cómoda y vacua poltrona.



martes, 18 de febrero de 2014

¿QUIÉN HA ACABADO CON TRES DIRECTORES DE PERIÓDICO?

El cese de tres directores de periódicos en las últimas semanas: el de La Vanguardia, El Mundo y El País, (los de más audiencia en España)  es un record de mortandad que da que pensar si no nos estaremos enfrentando a una epidemia.
De entrada pueden haber varios factores comunes a la enfermedad mortal de los directores, y hasta meras y casuales coincidencias. Me centraré en los primeros, esperando no equivocarme.
 Lo digo porque cuando uno escribe una columna de opinión debería tener toda la información para no marear a sus posibles lectores, pero en este caso voy a correr con ese riesgo: el de no disponer de toda la información. Al fin y al cabo se me puede disculpar: lo que pasa en el seno de las  grandes empresas informativas de este país está tan falto de transparencia como los intereses que mueven a sus propietarios.
Al parecer el elemento común de los tres fallecidos es que los diarios que dirigían hasta hace unos días habían caído en picado en ventas y en publicidad. Si se extrapolara  esta premisa al conjunto de la prensa, todos los directores de este país deberían dejar su puesto al frente de su periódico, pues los lectores y los anunciantes están abandonando el papel impreso a marcha forzada.
Si concluimos que lo que se cierne sobre los responsables periodísticos de los diarios es un virus letal que tiene que ver con  la orientación de los contenidos, entonces podemos hablar  de una enfermedad de difícil curación. Los síntomas son claros: presión política alta, obstrucción del riego publicitario, parálisis del sistema de subvención central,  oclusión digestiva bancaria, disfunción editorial y, finalmente, coma cerebral inducido para no provocar lesiones más graves en el aparato informativo.
Este puede ser el diagnóstico de las tres muertes en pocos días. Luego, cada una de ellas ha sufrido diferentes complicaciones.
La del director de  La Vanguardia fue  una muerte digna de un Rey. Un conde, Grande de España,  fue advertido seriamente del  grave tumor nacional-independentista que  padecía su director en fase avanzada. El tratamiento paliativo le fue denegado en el  Real Hospital Central y Unitario de España.
La del director de El Mundo fue una defunción agónica y suicida: se expuso a todas las enfermedades con tal de que se reconociera su valentía y fuerza personal por superarlas. Cogió una Barceanitis aguda, una Gurtelitis  infecciosa y hasta una Urdangarinitis crónica, lo mismo que antes se había contagiado de la Onceemitis o la Aliertitis telefónica,  entre otras afecciones contagiosas y algunas imaginarias, que pasó solo en la cama y sin antibióticos. Los recortes de gastos médicos en el hospital italiano, donde estaba internado, aconsejaron suspender el tratamiento antes de que se arruinaran. Le dejaron morir aconsejados por personas cercanas a la presidencia del gobierno (el español).
La del director de El País, fue diagnosticada por el doctor Antonio Caño, procedente de Méjico, a requerimiento de unos fondos de inversión y bancos de negocios asesorados por el jefe de la clínica Prisa, Juan Luís Cebrián. No había solución para un director al que sus defensas se le habían venido abajo con un E.R.E. , y  que ensayaba múltiples y contraindicadas  medicaciones para mantenerse en pie sin tambalearse ante sus adinerados accionistas. Ni el tratamiento de choque, con una sobredosis de pastillas de autocensura, le sirvió para librarse se la muerte.

Los especialistas, que han aconsejado desconectarlos de la máquina que los mantenía artificialmente en vida, son incapaces de curar a nadie, pero a pesar de ello siguen manteniendo su poder e influencia. Parece que cierta prensa está en sus manos, yo no me pondría en las de ellos, no vaya a ser que nos acaben aniquilando también a nosotros, los lectores.
 

miércoles, 12 de febrero de 2014

DEPORTIVIDAD ENTRE EL PAÍS Y EL MUNDO

 Es significativo que el consejero italiano de RCS, empresa propietaria de EL MUNDO, haga unas declaraciones en su periódico competidor, EL PAÍS, donde explica que a Pedro Jota le despidieron por perder lectores y anunciantes. Es menos sorprendente que Pedro Jota le ponga las cosas en su sitio al italiano en una entrevista cruzada en el diario romano de RCS.
  ¿Puede ser esto el inicio de un acercamiento entre EL MUNDO y EL PAÍS? ¿Veremos entrevista de Juan Luis Cebrián en EL MUNDO? ¿Es el principio de un matrimonio?
  No, nada de eso parece ser. El consejero de RCS dice en EL PAÍS que no están para fusiones sino para mejorar contenidos y recuperar lectores perdidos. De todas formas resulta curioso que para generar confianza y estabilidad en EL MUNDO se tengan que hacer declaraciones en EL PAÍS, y que para poner las cosas en su sitio el inquieto Pedro Jota  tenga que acudir a la prensa extranjera, ya sea en THE New York Times o en IL CORRIERE.
  Sorprendente, además, es que EL MUNDO cite  a EL PAÍS cuando no lo ha hecho ni para alguna de las noticias del caso Bárcenas en la que se adelantó este último.
  Tanto fair play, tanta deportividad entre medios, que suelen atizarse, a lo mejor viene por la intención de fusión precisamente deportiva: MARCA y AS pudieran ser los primeros en llegar al matrimonio de la mano de sus padres UNIDAD EDITORIAL y PRISA.
  Pero NO, no puede ser. El consejero italiano ha dicho que no en EL PAÍS. ¿Podemos fiarnos de lo que alguien le cuenta a la competencia?




 

miércoles, 5 de febrero de 2014

¿QUIÉN ASESINÓ AL PERIODISMO?



  Primeras pistas de la investigación criminal que iniciamos en el encuentro en BCNegra con Ignacio Escolar, Maruja Torres y Pere Rusiñol:

  El periodismo no está muerto, pero está mal herido. Han intentado acabar con él.
  Con el periodismo se ha  cometido un intento de homicidio. En el escenario del crimen encontraremos, junto al cadáver, algunos elementos que nos aportarán indicios y pruebas que los forenses deberán examinar para llegar hasta los homicidas: Seguramente son varios los cómplices que han intentado matarlo.
   ¿Como deberíamos proceder para encontrar a los culpables?
  Deberíamos recoger del cenicero la colilla  de un puro para determinar,  a través del ADN, si quien lo ha fumado ha sido un banquero o un financiero de un fondo de inversión. También sería conveniente fotografiar las huellas de las pisadas para cotejarlas con las de algún empresario con intereses espurios, que utiliza la información en beneficio propio y no en el de sus lectores.
  Podríamos encontrar una hoja de periódico con un titular que a los policías de la científica les sonaría a antiguo, pero que deberían contrastarlo rápidamente en la red de Internet para conocer la hora exacta del crimen. Internet siempre es un sospechoso en estos casos, aunque lo descartaríamos enseguida.
  Sin duda habría que esparcir polvos de carbonato de plomo por todo el escenario del crimen para detectar las huellas y comprobar que no haya pasado por ahí alguna información mezclada con la publicidad o alguna subvención política procedente del poder político.
 Y como no, con seguridad en la escena del crimen encontraríamos restos de sangre, que analizados en el laboratorio, podrían ser de un periodista anémico, que padecería la enfermedad de la auto censura y el conformismo. Alguien, incluso, que habría dejado sus huellas mezcladas con las del poder político.
  Después de analizar en el laboratorio todos esos indicios, los detectives podrían sacar la conclusión de que han sido varios los cómplices para acometer el asesinato del periodismo, pero antes de detenerlos sería conveniente que interrogaran a varios testigos: Por ejemplo, a algún antiguo lector de diario que lo dejó de comprar cansado de que no le contaran nada interesante, o incluso a otro que quería leer solo lo que él pensaba. A lo mejor convendría preguntarle a algún empresario del sector periodístico, que va por su segunda o tercera reducción de empleo, si su medio de comunicación está haciendo mejor información con menos recursos y con redacciones diezmadas.
Todo ello nos llevaría a lo mejor a la conclusión del periodista y escritor Graham Greene, que sospechaba que los medios de comunicación acabarían un día  con el periodismo.


sábado, 1 de febrero de 2014

LA VERDAD SOBRE EL CASO PEDRO JOTA


El reciente cese del director del diario EL MUNDO decidido por sus propietarios, el grupo italiano RCS Media Group (Rizzoli-Corriere de La Sera), hace unos días ha convulsionado el sector de los medios de comunicación e inunda de especulaciones el entorno periodístico.
 El caso de Pedro Jota es un caso de dinero, si se quiere también de poder  pero destilado en dinero.
Dinero de los anunciantes y de los lectores  es el que les falta a las empresas periodísticas de este país para no tener que acabar en manos de la banca, los fondos de inversión opacos o los accionistas con intereses espurios. Ese ha sido, también, el problema del diario EL MUNDO y su grupo: en los últimos meses el diario ha visto descender sus ventas de una manera alarmante coincidiendo con la publicación de las exclusivas de Bárcenas, las noticias sobre la Casa Real o la información política antigubernamental o, mejor dicho contra el presidente Rajoy en la que se había empeñado personalmente su director, Pedro Jota Ramírez.
 La publicidad institucional desaparecía del diario y anunciantes de empresas importantes, que antes apoyaban a EL MUNDO, preferían insertar sus anuncios en la competencia y los organismos estatales gobernados por el PP dejaban de darle las subvenciones de las que hasta hace poco había gozado.
 Es curioso como los lectores que están quedando en los periódicos impresos se están ideologizando de tal manera que solo quieren leer en ellos lo que piensan y se sienten traicionados cuando su diario refleja lo contrario. Hace tiempo que le doy vueltas a esta radicalidad que explicaría por qué diarios como LA RAZÓN o ABC  van a piñón fijo con las informaciones descaradamente a favor del gobierno y de sus medidas: sin duda es la que quieren sus escasos pero acólitos lectores. Ahí está otra de las razones por la que las cabeceras de prensa tienen difícil detener su caída de difusión.
Pedro Jota, en su particular interpretación de la realidad, llegó a creer que los lectores que se iban no le interesaban al diario; quedarían los fieles al periodismo independiente  y sin ataduras de EL MUNDO y los que le abandonaban no eran merecedores de su esfuerzo. Es lo que tiene confundir la pretendida independencia de uno con la del diario que dirige: A él le iba bien, le había ido muy bien hasta la fecha, pero el diario mientras tanto se iba desangrando.  Me explico:
Volvamos al dinero. Pedro Jota podía ser muy independiente porque le había sacado pingües beneficios al diario que dirigía. Había vendido sus acciones liberadas  por RCS y tenía un sueldo  importante que  contrastaba con los sucesivos recortes y despidos en la redacción. Todo salía de la misma caja de sus accionistas, pero él se llevaba una buena parte de ella.
También ahora, con su cese, ha sacado un rendimiento económico multimillonario  que le deja bien amueblado. Cierto que le pone en dique seco durante dos años que le impide crear otro medio de comunicación. Con despacho en UNIDAD EDITORIAL y con los bolsillos llenos es difícil que quiera jugarse el dinero comprometido por correr la aventura de la independencia. Es verdad que  si los italianos vendieran la mayoría de las acciones Pedro Jota cobraría y quedaría liberado de su compromiso de no concurrencia. Incluso alguien podría pagarle el rescate por iniciar de su mano un nuevo proyecto periodístico, pero quién va a correr con ese dispendio millonario. Otra vez el dinero.
No hay a corto plazo ninguna operación de fusión o adquisición de UNIDAD EDITORIAL. Nada se está negociando. Los italianos han renovado la confianza en su presidente ejecutivo en España, Antonio Fernández Galiano, y en las próximas semanas se verán cambios importantes en el organigrama de redacción. Ningún periódico tiene un staff alrededor de la dirección tan numeroso y costoso como el de EL MUNDO, pero sobre todo tan  devoto y adepto de Pedro Jota. Los favores y la lealtad que supo pagar en su momento, ahora quedan quebrados.
O el dinero o la independencia ese es el dilema al que se ha enfrentado Pedro Jota en los últimos días. Parece que, una vez más, no ha tenido duda en su elección.

martes, 28 de enero de 2014

¿POR QUÉ INVERTIR EN LA COMPRA DE UN PERIÓDICO?

John W. Henry, el  propietario del diario The Boston Globe, que adquirió hace poco a The New York Times por 70 millones de dólares, ha publicado un artículo de opinión en su nuevo periódico titulado: ¿Por qué compré The Boston Globe?
Creo que el  artículo debería ser de obligada lectura para los editores y periodistas españoles desengañados, desfondados y tan desnortados que han  tirado la toalla. A lo mejor, leer a Henry, consigue  levantarles  el ánimo.
En los momentos que vive la prensa en todo el mundo no es de extrañar que la gente piense que invertir en un diario es un acto temerario o, cuando menos, poco juicioso y de difícil justificación. De entrada eso es lo que ha motivado a John W. Henry a explicarse.
 En nuestro país los mensajes de algunos editores de prensa suelen ser derrotistas y la forma de afrontar la crisis que viven sus medios es de cortas miras y de poca convicción en el futuro.
 Del artículo de Henry me quedo con lo siguiente:
 1.- El periódico es de sus lectores y de sus intereses generales  y no de sus accionistas y sus intereses particulares. Si se invierte la propiedad  el periódico no tiene futuro.
 2.- Hay que invertir en la información precisa y contrastada para que las noticias que se publiquen gocen de confianza entre los lectores.
 3.- Opinión hay mucha y de muchos sitios, pero la mayoría suele ser partidista, poco interesante y provocativa. La opinión debe ser un laboratorio de ideas. Muchos de los artículos son previsibles y de nula aportación a los lectores.
 4.-Hay que andar con cuidado con las redes sociales: generan mucha información, pero también el aislamiento de sus seguidores. Un diario debe utilizarlas, pero previamente debe convertirse, por el interés que despierten sus informaciones, en el foco de discusión de la sociedad. No hay que renunciar a ningún tema ni debate en un periódico, incluso a aquellos que no tienen solución o respuesta a medio plazo.
5.-Hay que crear valor para los lectores para que éstos se suscriban al diario y así crear el valor para los anunciantes que deben sostener parte del negocio de los periódicos.
 
 
Es fácil de enumerar y parece difícil de conseguir. John W. Henry, propietario del Liverpool C.F. y del equipo de béisbol de los Red Sox de Boston fue un joven, hijo de granjeros, que en su día  ya practicó  el periodismo y siguió a los equipos  de béisbol que levantaban pasiones entre sus seguidores. Cree en la comunidad a la que se dirige el Boston Globe: Nueva Inglatera. Cree en los grupos locales y de interés común y parece  creer firmemente en el periodismo. Ojalá no se equivoque.