jueves, 12 de octubre de 2017

También entre los catalanes tenemos que hablar



 Varios de mis hermanos (somos seis) , mis cuñados y sus hijos se declaran independentistas, buena parte de mis amigos también. Algunos de mis colegas de profesión consideran que la independencia de Catalunya es plausible y que jamás estaremos tan cerca de conseguirla como en el día de  hoy, a pesar de que Puigdemont la haya aplazado.
No suelen emplear argumentos objetivables para su independentismo. Me refiero a que para ellos no es relevante lo material, lo económico o lo estrictamente racional. No digo que no valoren las incertidumbres de un futuro inmediato bajo una República catalana, las valoran, pero prefieren unos años de penurias si el objetivo final es que Catalunya sea un país independiente.
Lo identitario y emocional está por encima de cualquier debate sobre la autodeterminación catalana, por ello resulta difícil rebatir sus razonamientos si no tienes una especial sensibilidad nacionalista.
No vale para moderar su opinión que las empresas  catalanas se domicilien fuera de aquí, ni que se anulen reservas de hoteles como si estuviésemos en guerra, ni que la Unión Europea diga que Catalunya no entrará en su club, nada de eso amilana a mis amigos, familiares y colegas independentistas.
En los últimos días esto ha  sido más complejo, incluso los no nacionalistas hemos empatizado con algunas de sus tesis emocionales, gracias a la violencia inútil del gobierno español el día del Referendum, del mazazo que supuso el discurso del Rey e incluso de una parte de la manifestación españolista  en Barcelona que representó a algunos catalanes silenciosos, pero también a una España rancia que parecía haber desaparecido hace tiempo.
Algunos no nacionalistas— a los que suelen llamarnos equidistantes como mucho antes se llamó revisionistas a los militantes de izquierda que se olvidaron de la revolución proletaria y comulgaron con la transición española tras la muerte de Franco—estamos ahora más en contra de la actuación del gobierno y del consabido Estado de derecho que de la ilegalidad  de las leyes emanadas de la mayoría del Parlament catalán, y eso que la ilegalidad no tiene medias tintas.
Maldita equidistancia, parece que te has de comprometer por uno u otro bando y, si es así,  es humano hacerlo hacia el de la familia y de los amigos, que abandonan los grupos de WhatsApp porque se sienten incomprendidos o que convierten las comidas familiares en una disputa sinsentido.
¿Quién o quienes nos han llevado a esto?
Seguro que una parte de la respuesta a esta pregunta está en los políticos, también en algunos medios de comunicación de uno y otro lado, los del unionismo y los del separatismo pero,  más allá del hosco divorcio entre ellos,  en Catalunya tenemos la necesidad de reconstruir nuestros grupos de whatsapp  y  los tradicionales y tranquilos encuentros familiares. Seguramente para ello tengamos que relativizar y ponderar posturas entre los catalanes, pero también obviar a aquellos que nos representan y , sin embargo,  no nos tienen en cuenta y a los que nos informan pero no nos comprenden ni tienen interés en hacerlo.
Apelemos al diálogo entre los catalanes con todos los apellidos, los llamados equidistantes y los independentistas, los que lo están pasando mal porque en este proceso se sienten desamparados, los que dudan y los que tienen tan claro que no les importa que el presente de Catalunya sea incierto porque el futuro será mucho mejor.
Hay algo en lo que una buena parte de mis amigos, mi familia, mis colegas estamos de acuerdo y es que esto se tiene que arreglar votando en un referéndum legal y transparente, sin represión policial y con urnas transparentes.
Es necesario para restaurar nuestra convivencia, a pesar de todo. Ojalá nos dejen los políticos y los medios de comunicación sectarios.

viernes, 8 de septiembre de 2017

LA INDEPENDENCIA DE CATALUÑA Y LA DE SUS MEDIOS DE COMUNICACIÓN




  Cuando alguien me dice que los medios de comunicación deberían ser éticos y neutrales, siempre le contesto que la ética es una cualidad moral que solo es aplicable a las personas y que la neutralidad no está en la esencia de la economía de una empresa, aunque ésta sea periodística.
  En estos momentos de tensión política extrema, entre la mayoría parlamentaria catalana y el gobierno español, parece inevitable que algunas empresas de medios periodísticos busquen posicionarse ante sus lectores a favor o en contra del referéndum. Todo lícito si se hace con un criterio de independencia y bajo los patrones ideológicos que estimen conveniente sus editores.
   Solo veo un problema cuando los medios se decantan por defender las posturas de los gobiernos que los subvencionan, los banqueros de sus consejos de administración que los financian o los anunciantes que les condicionan.
  En Cataluña la imprenta Indugraf, que, supuestamente, estaría imprimiendo las papeletas del referéndum es propiedad de varios editores de prensa, algunos como El Segre y la Mañana de Lleida con subvenciones recientes otorgadas por la Generalitat catalana, o los hasta hace poco propietarios del diario Avui y Punt Diari, (ahora Punt Avui) también con un historial de donaciones del erario catalán que puede hacer sospechar que les merece la pena correr el riesgo de jugársela ante la Guardia Civil que vigila a las puertas de la imprenta.
   Cuando El Periódico de Cataluña se defiende frente a las acusaciones de “manipulación” por parte del Govern de la Generalitat y de los mossos, por la publicación del supuesto aviso de la  CIA, y su director afirma que la obligación del periodismo es “arrojar luz sobre la verdad y fiscalizar al poder” también debería añadir, en favor de su credibilidad ante los lectores, que no deberían recibir dinero del gobierno catalán como lo recibe el medio que dirige. Todo ello sin perjuicio de que debería haber contado desde el principio que lo que publicaba era un documento manipulado.
   Y eso que me parece injusta la campaña de desprestigio que se está llevando contra el medio del Grupo Zeta, con gente animando a dejar de comprarlo porque lo consideran alineado con los medios de Madrid que, también endeudados y debilitados, no sabemos si difunden tesis anticatalanistas en sus editoriales por convicción ideológica o por seguidismo de quienes les financian.
  En Cataluña, la televisión catalana( TV3) emite continuamente el spot del Referéndum que el Tribunal Constitucional acaba de suspender y  va a ilegalizar, a pesar de que las agencias Focus Media y Carat se han negado a distribuirlo. También TV3 está subvencionada por el Govern e indirectamente sus colaboradores, que suelen ser próximos a las tesis del ejecutivo independentista.
   Estoy convencido de que la mayoría de catalanes queremos votar porque está claro que será la única manera de avanzar para resolver este conflicto en el que nos hemos metido, nos han metido. Los medios de comunicación es cierto que deberían arrojar luz  a los ciudadanos en lugar de sombras, pero algunos no están  por la labor, la mayoría de ellos tienen la misma credibilidad que muchas de las instituciones del Estado y de la Generalitat, cuando son manejadas por los gobiernos: muy poca.
  En medio de este desastre quienes están pagando el mayor precio son algunos periodistas que sí tienen ética, pero se ven sometidos a la autocensura y son vilipendiados por determinados sectores por sus opiniones, no neutrales, pero sí libres. Que se lo digan a Jordi Évole, por poner solo un ejemplo.
   Esto de la independencia no se sabe cómo acabará, seguramente no muy bien, pero la de algunos medios de comunicación hace tiempo que es una quimera imposible.

 
   
  
 
 
  
 
 

martes, 30 de mayo de 2017

LA NUEVA ASOCIACIÓN DE EDITORES DE DIARIOS: DE ENTRADA, NO.


  Hace unos días se reunió la junta directiva de AEDE (Asociación de Editores de Diarios Españoles) para elegir nuevo presidente e iniciar una reforma de los estatutos que de cabida a todos los medios informativos, incluidos los nativos digitales.
   Javier Moll, editor de Prensa Ibérica, sustituyó a José Luis Sainz, consejero delegado de Grupo Prisa y la primera medida “visual”  que adoptó la nueva junta directiva fue la de cambiarle el nombre al gremio de editores por AMI (Asociación de Medios de Información) y  poner la página web de la antigua AEDE en reconstrucción.
 Pero, a pesar del discurso integrador del nuevo presidente, que resaltó el papel imprescindible de los periodistas en las empresas editoras y la necesidad de crear espacios de diálogo entre éstos y los editores para encontrar el modelo de futuro, esta refundación tiene pinta de haberse iniciado muy anclada en el pasado.
  Basta ver que en la nueva comisión ejecutiva de cuatro miembros, que tiene que impulsar este cambio y que serán los escuderos del nuevo presidente, están Juan Luis Cebrián de Prisa y el constructor Antonio Miguel Méndez Pozo  de Promecal, que fue condenado por prevaricación .
El ensalzamiento, que hizo en su discurso Javier Moll, de la verdad sobre la falsedad, el de la credibilidad, la calidad y la  pluralidad informativa, en suma del buen periodismo, queda tocado de inicio por la actuación de algunos editores que seguirán en la junta directiva y que en los últimos años están recortando las redacciones y los medios necesarios para desarrollar la labor periodística.
 Los lectores de estos medios los están abandonando, entre otras causas, también porque se han puesto en tela de juicio los principios que defiende en su discurso Javier Moll.
Los editores tenemos muchos problemas: la fiscalidad  de las ediciones digitales frente a las del papel, el reparto discriminatorio de la publicidad de los órganos de los diferentes gobiernos, centrales y autonómicos, la derivación de una gran parte de la publicidad hacia las redes sociales, los cortafuegos comerciales, la relación con  Google, exigiendo la AEDE la aplicación de una tasa al tiempo que hacen negocios con el buscador, son solo unos ejemplos. Pero en cada uno de ellos aseguro que hay una visión diferente, sobre todo entre los antiguos editores y los nativos de las ediciones digitales.
La AEDE, ahora AMI, no ha conseguido tener la capacidad de resolverlos, no solo porque los gobiernos no le han puesto interés, sino porque los editores han estado divididos frente a sus problemas, cada uno buscando su mejor posición para arrimarse al poder que más le convenía, y se ha marginado a los pequeños editores en favor de una endiablada fórmula que da más votos en la asociación a quienes más tamaño tienen.
El nuevo presidente tendrá que resolver todos estos asuntos para dar cabida a todos los medios informativos. El cambio de estatutos es un mero tema formal, si bien las formas con las que se ha iniciado el proceso de refundación hace pensar a muchos nativos digitales que de entrada No. 








viernes, 21 de abril de 2017

MAURICIO CASALS, PRESIDENTE DE LA RAZÓN, SÉ FUERTE


  Sé fuerte Mauricio. Tienes el respaldo de muchos políticos y empresarios de distintos signos: sobre todo de aquellos para los que has “intermediado” y tienen mucho que callar. Te lo han recompensado bien porque tú a cambio les has conseguido cientos de favores. Si ellos ganan por qué no van a compartir las ganacias contigo. Esa ha sido tu máxima de  siempre. Recientemente, no fue el último favor, negociaste con Bárcenas su indemnización en diferido para acallarlo frente al escándalo de la financiacion irregular del PP. Ya tenías experiencia cuando lo hiciste con Villalonga expresidente de Telefónica, amigo de Aznar y en tantas y tantas ocasiones. 
  No es  asunto tuyo qué tipo de ganancias tienen esos clientes . Tú no entras en eso, al fin y al cabo  solo presides un periódico y eres consejero de una televisión. Los medios no tienen, según tu criterio, que estar por esas bagatelas. No tienen ningún compromiso moral con la sociedad.
  Por eso quizás te has preguntado en voz alta en el pasillo de la audiencia nacional, dónde te han llevado a declarar como imputado por coacciones a Cristina Cifuentes junto a tu director Marhuenda,: “¿Quién se puede imaginar que desde un periódico se puede amenazar a alguien?”
   Nadie se lo va a imaginar Mauricio, estoy contigo, por eso has de ser fuerte y mantenerte firme en tu postura. A ver si va a resultar que un fiscal o un juez le va dar crédito a esas absurdas acusaciones. Tú sabes que un periódico, a veces, puede hacer mejor servicio a los que lo pagan por las informaciones que calla o desvirtúa, y no me refiero a sus lectores. 
   Nadie se tendría que creer o descreer a La Razón, que tú presides, por el simple hecho de que tu consejero delegado y protegido Edmundo Rodríguez Sobrino, implicado en los papeles de Panamá  y detenido en la operación Lezo,  esté acusado de un supuesto enriquecimiento personal junto con Ignacio González en  las operaciones sospechosas del canal de Isabel II y sus filiales.
  Incluso, aunque parece que La Razón se ha beneficiado de suculentos ingresos del Canal de Isabel II gracias a tener a un “consejero giratorio” en su periódico como Rodríguez Sobrino y a un columnista mal pagado como el ex presidente Ignacio González, ¿qué relación puede tener eso contigo para que  en nombre de tu periódico amenaces a Cifuentes de que se va  enterar si presenta la denuncia contra tus amigos? Nadie se lo puede creer, Mauricio.  Nadie se cree que La Razón pueda amenazar por nada ni publicar algo que no sea veraz. Sé fuerte.
   Te llamaban el Príncipe de las Tinieblas, ¿verdad Mauricio?, ahora ya he recordado quién te puso ese apodo: fue “tu cliente” José Manuel Lara (Presidente de Planeta),
 ”Lara es mi cliente y Creuheras (actual presidente) es mi amigo”, decías para diferenciar tu relación con ellos. Pues, ¿sabes?, le habéis hecho entre todos un flaco favor a tu amigo José Creuheras. Sí,  entre Marhuenda, Rodríguez Sobrino y tú, el presidente de Planeta tiene  hoy la mancheta  de su diario La Razón plena de imputados, sin incluir a  González, el columnista mal pagado.
  ¡Venga que no es para tanto! Quién va a apostatar de La Razón solo porque la cúpula directiva del diario esté bajo sospecha judicial  por amenazar a Cifuentes y a su jefa de gabinete, refiriéndose a ellas como “zorras y putas” a las que les vais a dar de leches para que no presentaran denuncia por las irregularidades del Canal de Isabel II.  Ese no es el lenguaje que emplea tu periódico, todo el mundo lo sabe. Tranquilo Mauricio, tranquilo. Sé fuerte. Tienes  la razón: “¿Alguien se cree que desde un periódico se puede amenazar a alguien?”

 
  
   
 

sábado, 8 de abril de 2017

GRUPOS PERIODISTICOS ECHAN ORO POR LA BORDA

Algunos grupos de Prensa diaria están tirando por la borda sus mejores activos. No me refiero solo al desmantelamiento del talento periodístico de las redacciones y a la falta de inversión en los contenidos, sino a la venta de algunas empresas rentables  que forman parte de su órbita empresarial.
El útimo ejemplo es el de Grupo Zeta que ha vendido su editorial de libros, Edicones B, al grupo alemán Bertelsmann, según algunas fuentes fiables, por alrededor de treinta millones de euros.
Anteriormente ya lo había hecho PRISA con sus sellos literarios al mismo comprador alemán por 72 millones.
Los grupos periodísticos que están fuertemente endeudados no pueden soportar la presión financiera de las entidades bancarias que les exigen amortizar los créditos. Los ingresos de los diarios disminuyen cada año y sus cuentas de resultados son insuficientes para devolver la deuda.
Vender las empresas rentables no deja de ser una patada hacia adelante que no llega a ninguna meta. El resultado económico se verá aún más mermado a futuro al no disponer  de la rentabilidad que generaban los libros en este caso y con  esa visión cortoplacista, que exigen los bancos, no habrá posibilidad alguna de intentar remontar la caída de los periodicos. No resultará fácil tampoco pagar el siguiente plazo de la deuda contraída.
El año ha empezado mal de nuevo para los diarios impresos. La publicidad se sigue alejando de ellos casi al mismo paso que los lectores. Los cuatro grandes diarios nacionales ven descender  en su conjunto un 15% las ventas de ejemplares y un 18%  las de publicidad, según datos  acumulados a febrero. ABC se lleva la palma con un 21% de descenso en ambos capítulos.
La receta para esa gran crisis sigue siendo la de rebajar la paginación que se entrega a los lectores, por tanto los contenidos. Con esa fórmula dentro de poco las redacciones, ya diezmadas, resultarán excesivas y se volverá a los despidos. Se trata de ir tirando lastre por la borda, aunque vaya consigo el oro del que aún disponían.
Hoy el Periódico de Catalunya y el Grupo Zeta al que pertenece  son mucho más débiles y la banca acreedora algo más sólida en su posición. Este de la prensa es cada vez más un mundo de financieros y menos de periodismo.





lunes, 16 de enero de 2017

TENDENCIAS Y PREDICCIONES PARA LOS PERIÓDICOS



 Tremendo el nuevo batacazo que se han dado este pasado año los periódicos impresos de nuestro país: 250.000 personas han dejado de comprarlos cada día, lo que significa un nuevo descenso del 9% que se acumula al 55% de caída acumulada en la última década.  La prensa llamada nacional es la que más ha sufrido: entre los tres grandes (El País, El Mundo y ABC) se han dejado en el camino del 2016 un 14% de sus ventas de ejemplares. Mejor le ha ido a la prensa regional que ha visto descender su difusión en torno al 8%.
  La publicidad impresa también está sufriendo un constante retroceso con una nueva caída media del 6%.  Llueve sobre mojado y los diarios ingresan por sus anuncios en papel solo un 30% de lo que facturaban hace diez años.
  La panacea digital de las cabeceras de los periódicos impresos no llega: aunque  los incrementos publicitarios de sus digitales han sido del 20% en 2016 son insuficientes para compensar la pérdida de rentabilidad del papel.
  Algunos grandes grupos periodísticos ya concentran casi el 40% de sus recursos en la publicidad on line, pero este dato debe relativizarse dada la menguante cuenta de ingresos totales de explotación.
   Muchos anunciantes, incluidos los institucionales y los del IBEX 35, van soltando amarras del papel y se apuntan a los medios digitales, pero lo hacen a precios más bajos y midiendo con lupa el retorno de sus inversiones. Se acabaron las altas tarifas de las páginas de publicidad a color en la que el anunciante anteponía la imagen a la eficacia. Ahora en el digital todo es escrutado más allá de los meros clicks en los anuncios.
   Está claro que la batalla por crecer en audiencia digital va a seguir y que los lectores de periódicos ya son masivamente digitales y parece una tendencia irreversible, pero está por ver si la publicidad va a aportar suficientes recursos para sostener las estructuras periodísticas de los grandes medios españoles. Es esta la gran preocupación de los directivos de las empresas de medios de comunicación.
  Cuando miran a su alrededor, hacia mercados más maduros como pueden ser EEUU o Gran Bretaña, se encuentran con que  los anunciantes están repartiendo la mayor parte del pastel publicitario digital entre las redes sociales. Google y Facebook han crecido un 21% y un 59% respectivamente sus ingresos, mientras que The Guardian, a pesar de crecer en páginas vistas y consolidarse con una audiencia de más de 155 millones de usuarios mensuales, ha reducido sus ingresos en 2,3 millones de euros y ha entrado en perdidas por valor de 80 millones.
  Las periódicos ingleses se llevan solo 90 peniques de cada libra digital que invierten los anunciantes. El resto se queda en manos de Facebook, Google y de otras redes sociales. No es muy diferente de lo que sucede en España.
   Para lo grupos periodísticos multiproducto (papel y digital) está resultando un grave problema apuntalar la casa en ruinas del papel al tiempo que se construye una nueva digital.
  Según el informe de tendencias y predicciones sobre el periodismo, que Nic Newman realiza para Reuters, en 2017 los editores ponen sus esperanzas en  dar un vuelco positivo hacia el pago por información en sus diarios digitales y a monetizar los contenidos patrocinados en diferentes formatos, sobre todo en video y en realidad virtual.  Las inversiones en Big Data para la segmentación y conocimiento de los usos informativos de los lectores también será prioritaria; algo en lo que la red social aventaja con creces a los medios de comunicación.
  Los nativos digitales, liberados de la carga del papel, deben invertir parte de sus recursos en las herramientas tecnológicas para mejorar la comunicación con su comunidad de lectores, pero sobre todo para elevar la calidad de sus contenidos y de su credibilidad informativa. El buen periodismo será un valor en alza con el que las redes sociales no podrán competir. Los lectores y también los anunciantes acabarán por tenerlo en cuenta. Eso creo.

  
  
 

miércoles, 23 de noviembre de 2016

¿LA NUEVA ASOCIACIÓN DE DIARIOS ESPAÑOLES?

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  Si todo va como está previsto el nuevo presidente de los periódicos españoles será un editor de prensa diaria regional. El acuerdo implícito entre los miembros de la AEDE establece un “turno” rotatorio en la presidencia que ahora sería para Javier Moll , presidente del grupo Prensa Ibérica, que publica una quincena de periódicos por toda la geografía nacional. El editor sustituirá a José Luis Sainz, consejero delegado de PRISA, editora de El País.
 Lo novedoso del nombramiento de Moll, expresidente del Instituto de empresa familiar,  es que el máximo cargo de representación de los diarios españoles recaería por primera vez en muchos años en el dueño de una empresa periodística y no en los directivos de ellas.
 Al parecer el editor Moll ha puesto importantes condiciones para conducir la nave del sector de los  impresos que zozobra a marchas forzadas por el descenso de ventas de ejemplares y la continua caída de los ingresos publicitarios.  De entrada quiere incorporar al seno de la asociación a los periódicos gratuitos y a los nativos digitales de ámbito nacional sin exclusión. La AEDE debería cambiar sus normas para acoger a los nuevos miembros de pleno derecho y no todos los actuales asociados estarían por la labor. La asociación excluye expresamente en su artículo 3 a todos los medios que no sean impresos y que no sean de pago.
 Está claro que un empresario como Javier Moll tiene otra forma de mirar al futuro que no se corresponde con la actuación hasta la fecha de la organización empresarial de los editores de prensa: busca unir a todos los medios para conseguir más fuerza representativa frente a gobierno e instituciones y actuar como verdadero lobby frente a la fiscalidad de la prensa digital, el duopolio televisivo o el reparto publicitario opaco de las campañas gubernamentales, entre otros asuntos.
  Sin embargo las diferencias de criterio entre los medios nativos digitales y los impresos acerca de la ley de propiedad intelectual y de la llamada tasa Google, pueden ser irreconciliables y dar al traste con la nueva AEDE que persigue el editor. También el debate interno entre los editores de periódicos impresos, unos partidarios de la “ampliación” de la asociación y otros reacios a ella si no se ponen límites, puede impedir el proyecto de Moll.
  De no ponerse de acuerdo entre ellos en los próximos días será difícil que los editores de diarios impresos levanten la cabeza para mirar más allá de sus propias limitaciones como sector en crisis que son. 

martes, 18 de octubre de 2016

IILUSIONARIUM . EL MUNDO QUIERE SER ENGAÑADO

Una frase atribuida a Tito Petronio a principios de nuestra era dice que "El Mundo quiere ser engañado, por tanto engañémosle". Sobre esa base ilusionistas y prestidigitadores, aprovechando las limitaciones de nuestro cerebro, consiguen hacernos verosímil lo increíble. Al parecer nuestra mente está más preparada para la sorpresa y la ilusión que para la razón. Quizá por ello nos solemos engañar con facilidad.
No solo teñimos nuestro pasado de pequeños embustes, quizá para soportar mejor los recuerdos más tristes, sino que en el presente nos sometemos cotidianamente a las mentiras de los demás sin sentirnos especialmente agraviados.
Vivir con la mentira puede ser hasta edificante. La verdad suele ser dura, dicen, y se agota en el instante en que la conocemos. La mentira, por el contrario, es mucho más duradera y puede modularse y tamizarse a lo largo del tiempo.
En nuestra sociedad actual conocemos a magos de las finanzas que nos han engañado con sus trucos tóxicos y han conducido a muchos a la ruina y ahí seguimos dándoles en custodia nuestros ahorros. También a algunos magos de la política que nos prometen cosas que luego incumplen y seguimos dándoles nuestros votos. A estafadores y corruptos que siguen ocupando puestos relevantes en instituciones que sostenemos entre todos. A medios de comunicación que nos intoxican con mentiras y aún siguen teniendo acólitos,  quizá cada vez menos.
Los magos de verdad, los que nos engañan a sabiendas de que vamos a ser engañados cuando vamos a verlos a un espectáculo de magia tienen una máxima en su código profesional: No se puede repetir dos veces un mismo truco delante del  espectador. Parece que nuestra mente a la segunda vez que vemos al mago realizar una ilusión de escapismo  o sacar un conejo de la chistera, se  previene frente al engaño y se pregunta el cómo y el porqué del truco.
Sin embargo  los otros magos, los de las finanzas y la política suelen incumplir esta máxima. También los medios de comunicacion que mienten lo hacen reiteradamente. Quiero confiar en que acabaremos preguntándonos cómo lo hacen y en ese momento les veremos el truco. Entonces quizás ya no queramos volver a ser engañados y no acudamos más  a ver sus funciones de magia.
De ello, del engaño, de la verdad y la mentira va Ilusionarium, una novela en la que no he pretendido engañar al lector, pero sí que lo hacen los personajes hasta el final. Pasen y vean, si lo desean el espectáculo de Ilusionarium .



jueves, 8 de septiembre de 2016

LOS MALES DEL PERIODISMO




Últimamente leo muchos  artículos de periodistas que intentan explicar lo mal que está el periodismo. Algunos, para teorizar sobre los culpables de este mal,  mezclan la situación de crisis de algunos medios de comunicación y de sus empresas editoras con la mala praxis de los periodistas, otros cargan sobre la falta de independencia que unos y otros tienen de los poderes facticos que atenazan a la información, a saber: los anunciantes y el poder político.
 Pocos se atreven a decir, alguno lo hace, que es la gente la que no sabe valorar los contenidos informativos de calidad y estamos cayendo en una sociedad desinformada o informada parcialmente por canales sucedáneos de los medios de comunicación que se encuentran en las redes sociales. A lo mejor los medios y sus periodistas hace tiempo que ya no tienen el monopolio de la información, ni siquiera el de la mejor información. Eso sería un grave problema. Es como si los médicos ya no fuesen los mejores prescriptores de los tratamientos para una enfermedad y nos pusiéramos  en manos de charlatanes y curanderos.
Algún periodista como es el caso de Manuel Rico (director de Infolibre) se inmola y reparte la culpa entre todos los colectivos, incluidos los lectores, eso sí, de izquierdas:  ¿Cómo hemos llegado hasta aquí?— se pregunta analizando el panorama mediático español— Pues muy sencillo: somos responsables los editores, directivos de medios y lectores que afirmamos ser de izquierdas, que denunciamos la situación mediática, que nos llenamos la boca con la importancia de la libertad de prensa y que no hemos sabido o querido crear, defender o apoyar medios que reflejen esa visión del mundo (pudiendo hacerlo, claro).”
Otros como Miguel Mora de CTXT , nos salvan a los lectores y arremeten contra el establishment de los acomodaticios y endeudados medios y de los nuevos periodistas que han sustituido a los que han sido purgados por incómodos:Endeudados hasta las cejas y cada vez más alejados de la realidad, muchos de estos medios han otorgado el timón a los periodistas más mediocres y cobardes de sus plantillas, después de desembarazarse de los más incómodos aplicando una reforma laboral bananera. Y hoy aparentan mantener un poder que ya no tienen buscando pinchazos como sea, manipulando noticias y encuestas, emitiendo vídeos de gatitos y masacres, dictando titulares a los reporteros, intoxicando y asustando a las viejas con editoriales indignos de ese género, ocultando en sus portadas informaciones relevantes cuando son incómodas para sus dueños, excluyendo del debate a las firmas más críticas con el sistema, y/o dando voz a prosistas de sonajero y cascabel carentes de conciencia ética y social.”
Un gran periodista, Gumersindo Lafuente, aseveraba en su Manifiesto estival sobre el periodismo acomodado que los males no estaban en los soportes sino en el compromiso con la información veraz y libre: “Y ojalá que el oficio periodístico—dice el impulsor de la Fundación PorCausa—se dé cuenta de que su salvación no está en los debates estériles sobre el soporte, las redes o la viralidad. Si no hay rigor, originalidad y compromiso, poco interesante queda por salvar de algo tan bello como el periodismo.”
Lo fácil sería concluir que todos tienen razón en los males que asolan a nuestro periodismo y a lo mejor esa es  la conclusión a la que llegan ustedes leyéndolos. Estaríamos entonces ante un fallo multiorgánico que los médicos describen como lo más grave a lo que se enfrentan cuando un paciente ingresa en la UCI hospitalaria.
Posiblemente en la UCI informativa habría que suministrar un tratamiento de independencia al medio y al periodista para evitar que los poderes facticos siguieran dañando el corazón del periodismo, también  sería necesario oxigenar los pulmones para que entrara aire fresco y eliminara los residuos de contaminación informativa interesada. A lo mejor esto bastaría para salvarse, para sobrevivir, pero no para llevar una vida con normalidad.
Para volver a lo que quizá un día fue el periodismo para la sociedad, para interesar a sus ciudadanos y recuperar la credibilidad en los medios y en los periodistas  tiene que darse otra condición: el periodismo debe ser capaz de sacudir las conciencias de los ciudadanos.Si las cosas siguen por este camino—según Monica Bauerlein / Clara Jeffery (Mother Jones)— desaparecerán las noticias que revelen algo sustancial acerca de la manera en que funciona el poder. Hace falta tiempo (mucho más del que se puede justificar económicamente) y estabilidad, hacen falta reporteros y editores seguros de que sus trabajos no desaparecerán si no hay grandes beneficios, o si los poderosos se ofenden. A este tipo de periodismo le mueve un deseo de sacudir las conciencias, no de ser rentable únicamente.”  Este puede ser el antídoto definitivo contra los males del periodismo, pero no está al alcance de todos. 

 


miércoles, 8 de junio de 2016

El Pais da miedo

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El diario El País da miedo. Tras publicar la encuesta de Metroscopia en la que señala que la coalición “Unidos Podemos “ de Pablo Iglesias y Garzón sería la segunda más votada, a solo tres puntos del PP y a cinco del PSOE, editorializa cargando sin ambages contra la formación política  que considera populista y poco menos que antisistema.
La desgracia caerá sobre el otro país, el nuestro, si lo que dice la encuesta de este periódico global, antes independiente, se traslada en votos reales el 26 de junio, según este diario.
Las arcas públicas se resentirán, Europa nos cerrará el grifo financiero y España se romperá por la costura de Cataluña. Pero lo peor para este periódico, el de mayor tirada de España, es que medios como Atresmedia, que apoyan al gobierno desde La Razón y Antena 3, son los que están dado alas en la Sexta a estos exasperados y rupturistas políticos.
La verdad es que este editorial acojona al lector, con perdón. Piénselo antes de votar o las consecuencias pueden ser fatídicas.
Hasta ahí todo bien. Los periódicos que publican editoriales lo deben hacer de forma tan comprometida como lo hacen con las noticias,  pero a veces se echa de menos el contexto y la trasparencia de  algunas informaciones que son relevantes para los lectores.
Por ejemplo, sería bueno que el lector supiera que uno de los miembros destacados del consejo editorial de El País, que preside Juan Luis Cebrián, es el expresidente Felipe González y que en el accionariado de este diario están los principales bancos españoles, el HSBC, fondos de inversión internacionales y hasta un sultán catarí, que deben verse aludidos por la supuesta inestabilidad financiera que acarrearía el avance del “populismo” de la nueva coalición extremista.
La advertencia en el editorial, que no tiene desperdicio, de que se está desplazando al centro izquierda del PSOE que está “desdibujado y no tiene audacia”, ¿debe ser una morcilla en el texto introducida por el editorialista González para que despierte Pedro Sánchez?, la de que Ribera está sin el ánimo de las anteriores elecciones y Rajoy se atrinchera en igualar el resultado anterior podría ser una advertencia de los socios financieros  del diario para que se pongan las pilas e impidan esta impostura populista que nos puede salir cara.
Lo de arremeter contra Atresmedia suena a un quiero y no puedo. Prisa dilapidó varias veces su negocio audiovisual  desde CNN hasta Sogecable pasando por la Cuatro. Ahora tendría altavoces para hacerse oír en ese intento de  que no se produzca el resultado que le da su encuesta. Prisa es un grupo más pequeño, el País tiene la mitad de la difusión de hace diez años y los lectores están tan repartidos como los votos electorales.
No pasa nada. No hay que tener miedo a nada, ni siquiera a El País; que cada uno vote en conciencia y, sobre todo, que intente conocer qué y quién hay detrás de cada propuesta de los políticos, incluso las que hay tras  las informaciones y editoriales de los medios de comunicación.