sábado, 4 de agosto de 2012

LÍMITE 48 HORAS

Como el título  de la película de Nick Nolte , nos propusimos crear una empresa en 48 horas. Algo que los diferentes gobiernos han prometido hasta la saciedad. Parece que lo fácil ha sido encontrar el capital, la  oficina y hasta eso que se llama el modelo de negocio. Esas cosas que costaban tanto antes y que dependen de la voluntad de uno mismo acaban por resolverse con rapidez.Ahora bien, una vez tienes el capital y lo has ingresado en un banco y lo has escriturado  ante un cualificado notario empieza el calvario. 
El banco, que debe andar sobrado, te dice que no puedes operar con tu cuenta hasta que la escritura esté pasada por el registro, que no le vale una copia simple donde los socios han nombrado a los administradores que tienen los poderes y la firma para mover las cuentas. Ellos, los del banco, saben que eso en España tarda unas semanas y nosotros, los socios, queremos contratar la oficina, la luz, el agua, los teléfonos. Pues olvídate porque el banco y la compañía de teléfonos están en la misma linea. La señorita de la Adsl  nos dice que no saben si podrán cursar nuestra petición porque nos falta el sello de   empresa. El sello es un tampón de goma que tiene grabadas letras de caucho que se mojan sobre un tintero e imprime el nombre comercial de la empresa. Resulta que en agosto hacer un sello es poco más que un   milagro porque en este país a punto del rescate no pega sello ni dios. Afortunadamente negociamos y les decimos que a la vuelta de vacaciones les pondremos el sello, pero que nos pongan ya la Adsl. En este país funciona el saltarse las normas y hasta las leyes más necesarias para preservar que nadie cree una empresa sin ton ni son en pleno agosto y en 48 horas.
En un par de semanas tendríamos que contratar a la gente y darles de alta en la seguridad social, seguro que encontramos a algún funcionario que haga la vista gorda y se salte la norma y el papeleo necesario para que podamos salir en plazo con eldiario.es