miércoles, 25 de enero de 2012

DE BECARIA A EMIGRANTE

Anna, es una chica preparada. Estudió Comunicación Audiovisual en la Universidad de Barcelona. Estuvo tres años de becaria en una  televisión de ámbito nacional, consiguió su primer trabajo infra mileurista en una tdt local del área de Barcelona,  le duró un año, hasta que la crisis la enfrentó a su primer despido. Hace unos días se fue a Londres para formarse en Marketing Digital. Los estudios le cuestan un gran esfuerzo económico y personal.
Es optimista. Cree que su sacrificio le llevará a conseguir lo que desea: Poder trabajar en el ámbito de la comunicación que es su gran objetivo.
Seguramente, visto el panorama de nuestro país, encontrará más oportunidades en Londres que aquí.  O quizás este nuevo gobierno se de cuenta  un día, entre recorte y recorte, que valdría la pena recuperar a los jóvenes que están emigrando y que tienen capacidad de iniciativa para  desarrollar su actividad en favor de eso que llaman nuestro producto interior bruto.
De entrada Anna, ni siquiera ha tenido la oportunidad de que algún banco le financie  sus estudios y aún anda peleando alguna beca imposible, que le permita sobrevivir en una ciudad tan cara como gris. Sí , esos bancos con ejecutivos de pensiones multimillonarias y productos financieros tan opacos como la niebla londinense, que son incapaces de aportar nada al crecimiento de las personas y de nuestro país.
Hay muchos periodistas  en el paro, algunos muy jóvenes, buscándose la vida emprendiendo proyectos personales de corto recorrido, sobre todo en internet, persiguiendo llenar su vida profesional con algún aliciente mal pagado. No todos se atreven a emigrar, ni todos tienen la oportunidad económica de hacerlo, pero si las cosas siguen así, sería mejor que este gobierno les cambiara las prestaciones por desempleo para financiarles la huida a países que sean capaces de darles más oportunidades. Quizás el día que vuelvan todas las Annas de Londres, San Francisco o Alemania nos puedan devolver con creces lo que nunca les llegamos a dar.
Suerte Anna.