martes, 14 de abril de 2015

EL PUENTE DE LA VIEJA POLÍTICA Y LOS VIEJOS MEDIOS DE COMUNICACIÓN

  En menos de cuarenta años de democracia nuestro país se ha puesto al día en las técnicas de la política tradicional consustanciales a otros países más experimentados y parece haber envejecido con rapidez.
  Soportamos un intento de golpe de estado, votamos en las urnas la alternancia de poder, consolidamos un bipartidismo político, nos volvimos autonomistas convencidos y hasta hemos visto una sucesión monárquica en la jefatura del Estado. No está mal para tan escaso recorrido temporal.
  Ahora sabemos, también, que algunos de los políticos y representantes de instituciones que han sido artífices de nuestro avanzado sistema han hecho caja  a costa del erario que lo sustenta—lo sustentamos— Las puertas giratorias, los sobornos, el fraude, los cohechos y la corrupción en general también forman  parte del acervo cultural de nuestro régimen, y la crisis económica ha transparentado algunas ingeniosas y engañosas prácticas financieras que han enriquecido ilegalmente a algunos mientras los ciudadanos las pasaban canutas sometidos a los recortes y condenados al empobrecimiento.
  En fin, que resulta normal que los pilares sobre los que construimos el puente que nos llevó de la dictadura a la democracia se tambaleen con tanto peso como han de soportar.
El bipartidismo hace aguas y afloran nuevas alternativas que apuestan por cambiar el puente y dotarlo de normas para que deje de circular tanta carga de injusticia y corrupción, mientras la vieja política se empeña en mantener la estructura de ingeniería apuntalando  los pilares que lo sostienen.
  También, hace menos de cuarenta años, la libertad de prensa que aseguró nuestra constitución permitió la creación de medios  de comunicación plurales  que circulaban por la misma calzada del puente del Sistema y en la misma dirección; a veces con distinta velocidad y adelantando  por la izquierda o  la derecha, indistintamente.
  Los viejos medios en seguida se mostraron excesivamente complacientes con el poder, incluso algunos establecieron pactos con él y acordaron mirar hacia otro lado a cambio de prebendas y subvenciones. Sustituyeron a los editores por consejos de administración en los que integraron también a viejos políticos, desbloqueando la puerta giratoria que les daba acceso a la información.       
  Hoy en día circulan por el viejo puente con ex presidentes de gobierno en sus órganos de dirección, banqueros y fondos de inversión de diferente pelaje, también con el peso de una alta deuda financiera y con la rémora de la falta de rentabilidad. Demasiada carga para transitar por una obra de ingeniería que se tambalea.
  Parece que la decisión de los viejos medios de comunicación va a ser—está siendo—la de ayudar a sostener el puente codo a codo con los que forman parte de la vieja política, dificulatndo el paso a los que pretenden aligerar el tráfico y sustituir algunos de los pilares que están corroídos por la aluminosis de la injusticia y la corrupción.
  Cada vez más ciudadanos están dejando de cruzar el puente en el vehículo de los viejos medios y parecen dispuestos a invertir en una nueva obra de ingeniería que sustituya algunos de los pilares castigados por la carga de la corrupción y los recortes.
  Veremos en qué queda todo y con qué firmeza se sustenta.