miércoles, 19 de noviembre de 2014

BECARIOS PRECARIOS

La demanda interpuesta por 7500 becarios de la editora americana Conde Nast, que publica  Vogue, Vanity Fair, The New Yorker, etc,  ha acabado con el pago de más de 5,8 millones de dólares por el abuso cometido con estos trabajadores que llegaban a cobrar menos de 1 dólar por hora de trabajo y que hacían jornadas de hasta doce horas asumiendo responsabilidades que no eran propias de su condición laboral. Otras compañías como Hearts Publishing, NBC Universal o Warner Music están sufriendo idénticas reclamaciones por abuso de las condiciones laborales de los "interships", como se les denomina a estos estudiantes en prácticas explotados laboralmente.
En España  Grupo Prisa fue condenado por la inspección de trabajo a pagar 160.000 euros por utilizar a los becarios, algunos provenientes de su master de periodismo (que cuesta 12.000 euros), para realizar trabajos que correspondían a la categoría laboral de redactores en plantilla. Muchos de ellos, tras la multa, han sido "despedidos" y se ha evidenciado la carencia de personal en sus medios, que habían sufrido regulaciones de empleo.
Ser  becario no es una profesión y sin embargo para muchos se está convirtiendo en un trabajo habitual. En muchos medios se montan triquiñuelas para renovarles su permanencia como mano de obra barata o para sustituir a un periodista contratado con  salario de convenio.
Además, no solo no se les forma como corresponde a su condición de redactores en prácticas, sino que se les pide realizar largas jornadas y realizar tareas de responsabilidad sin orientación ni  supervisión de nadie.
Recuerdo, que hace unos años una joven estudiante de periodismo al final de una charla que daba  en El Escorial, se me acercó para dejarme su currículum y decirme que le gustaría tener una oportunidad para trabajar en prácticas en un diario. Ojeé los papeles que me tendió en los que había una buena ristra de "experiencia laboral" como becaria; acto seguido me dijo: "la única condición que le pongo es que no le puedo pagar las prácticas". Debió notar mi perplejidad porque me explicó que era lo que había hecho en el último medio de comunicación en el que había trabajado, con el fin de adquirir experiencia.
Nadie debe abusar de los becarios en ningún tipo de empresa, pero hacerlo con los que realizan sus prácticas de periodismo invalida a los medios de comunicación para ejercer cualquier crítica  sobre la situación social de los trabajadores en general. La precariedad del periodismo también tiene que ver con la  precariedad de los becarios.