martes, 27 de noviembre de 2012

LOS PERIÓDICOS DE LA CATALUNYA REAL

Si no estoy de viaje,  EL PERIÓDICO de CATALUNYA siempre está junto a mi café de primera hora de la mañana. La empatía y proximidad entre el lector y su periódico hace que el primero se disguste o sintonice con el tratamiento de la información que recibe de su diario de cabecera, al que llega a considerar tan suyo como el café humeante y recién hecho con que lo comparte.
De un tiempo a esta parte soy más crítico que antes con mi diario. Llegué a pensar que era cosa mía y que el diario no era el que motivaba mis enfados matinales, pero hoy he visto resumido en su editorial titulado: "EL periódico de la Catalunya real", muchos de los elementos que no esperaba de mi diario.
En ese editorial, EL PERIODICO, se arroga frente a LA VANGUARDIA, a la que no cita, bondades como el rigor, imparcialidad, neutralidad e independencia de su línea editorial que, además, dice que (la línea editorial) es compartida por el editor, los profesionales del diario y todos sus lectores.
Por el contrario, LA VANGUARDIA, a la que, sin citar, acusa de obtener prebendas de los fondos públicos para someter su línea editorial a los intereses de los gobernantes, llegándoles a ofrecer portadas y hasta convocatorias de manifestaciones de adhesión, ya no formaría parte de esa Catalunya real. Se ha abierto una brecha(abismo) entre la prensa independiente y la sometida a las prebendas del poder.
Seré raro, pero a mi  no me gusta que mi periódico me recuerde que es independiente o riguroso, sino que ejerza en el día a día informativo bajo esos esquemas. Menos me gustan, y creo que son inútiles y absurdas, las guerras entre los diferentes medios en las que se acusan mutuamente de estar comprados o vendidos al poder. Guerras, que por otra parte,  solían darse más entre las cabeceras llamadas nacionales que entre las catalanas, al parecer hasta ahora. No señor, algo pasa cuando mi periódico se empieza a poner nervioso en un editorial.
Si LA VANGUARDIA recibe más subvenciones que EL PERIÓDICO desde los años del tripartito con un presidente  y alcalde socialistas o, incluso desde antes, con el gobierno de Pujol, y ahora con el de Mas, no significa que mi periódico no haya recibido dinero de los fondos públicos. Los ha recibido: Menos, pero los ha recibido.  Por tanto, sobra esa declaración de principios de mi periódico, que se considera ajeno a cualquier presión institucional, venga de donde venga, porque me ha sonado más a queja por estar discriminado en "las ayudas",  que a independencia periodística.
Distinto sería que mi diario hiciera una declaración formal y trasparente por la que se comprometiera a no percibir subvención alguna del erario catalán. Esa era la editorial que quizá hubiese tenido que hacer, pero a lo mejor, tal y como está la crisis de la prensa, no se la puede permitir hacer.
Mi diario ha sido castigado desde hace años, y por decisiones gubernamentales, en la obtención de licencias de radio y televisión que fueron a parar "por concurso" a LA VANGUARDIA y que ahora reciben, también, fondos públicos de la Generalitat. Todo eso es verdad, pero no justifica ese editorial.
En el otro lado, LA VANGUARDIA,  en ese ejercicio de realismo que ambos diarios han querido hacer hoy en sus editoriales, titula.  "El principio de realidad" donde parece anunciar, que transcurrido el 25N va  a comenzar, tras la tregua complaciente, a dar caña informativa  a los problemas reales que tienen los catalanes.
Creo que se debe predicar menos y hacer más. Cuando alguien tiene que presumir de principios parece que está justificando la carencia de ellos.
Mientras tanto los lectores se van descolgando lenta e inexorablemente y no es solo porque no se lean los editoriales.

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