martes, 29 de mayo de 2012

ECONOMÍA:DEBERIAMOS ARRIESGAR MÁS.



En esto de la Economía con mayúsculas pasamos de la esperanza al desastre en pocos momentos y es que no hay una medición, ya no exacta sino aproximada, que nos permita conocer donde estamos y hacia donde vamos.
Hace poco menos de dos años nuestros bancos, Bankia incluido, superaron el test de estrés de Europa. Apenas cuatro Cajas  españolas deberían recapitalizarse con algo más de 2.000 millones, muy lejos de los más de 23.000 que  hoy necesita sólo este banco intervenido por el estado.
 Ahora nos van a volver a auditar a los bancos desde tres firmas, aparentemente solventes y de diferentes países; tan solventes como la auditora de Bankia que no quiso realizar un informe “favorable” y  lo que ha emitido, al final, es un informe de “quiebra”, tras reformular las cuentas el consejo de administración.
Cuadro elaborado por el diario Expansión en julio de 2010
La verdad en la banca parece más subjetiva que la verdad periodística, pero esta última recoge, muchas veces, lo que dicen los políticos y financieros sin someterla al estrés test de la veracidad.
El periodismo económico puede estar haciendo aguas por la imposibilidad o la incapacidad de acercarnos a la verdad. Nada hay más complejo que el entramado financiero en la actualidad y nada tan duro para un periodista como saber interpretarlo sin caer en le ridículo al día siguiente. Basta con analizar lo que decían algunos “especialistas” que alternan sus emolumentos en los medios de comunicación con los de la asesoría financiera. Sencillamente patéticos, y ahí siguen explicando lo inexplicable.
Se que es difícil pasar de ellos, que es complejo no dejarse llevar por el pesimismo ante tanta ignorancia gubernamental e informativa, que en la calle la gente no tiene trabajo y que esta ola de incongruencias y de desinformación no anima a hacer una vida normal:  a planificar unas vacaciones modestas o a cambiarse de coche  después de diez o quince años con el mismo , e incluso a dejar los ahorros, el que pueda ahorrar, en manos de los estresados y “solventes” bancos…pero es más cierto que si no se hace una vida normal  y "pasamos" un poco de esta ola  esto será todavía difícil de levantar.
Si aquellos que tienen capacidad de consumir no lo hacen, retraídos por la incertidumbre diaria, si los que podrían invertir se esconden en la indecisión y la extremada cautela,  y los que evaden capital o lo esconden bajo el colchón siguen haciéndolo, los que no tienen recursos seguirán sin ellos y no avanzaremos.
Estamos bastante solos, sin aliento de nuestros gobernantes e instituciones financieras, con decisiones erróneas y contradictorias   para crear las condiciones que incentiven el crecimiento. 
Y a pesar de ello deberíamos arriesgar más porque ya estamos a punto de perderlo casi todo.