jueves, 26 de abril de 2012

¿QUÉ QUIERE HACER CEBRIÁN ?: Tendría que contarlo

Algún periodista me ha preguntado, a raíz de las entrevistas por mi novela TIENES QUE CONTARLO , si he querido reflejar a Juan Luis Cebrián, presidente de PRISA, en mi editor del Grupo Universal en la ficción. Nada más lejos de ello. En ningún momento pensé en él ni en su grupo mediático para construir la trama de mi libro policíaco. Sin embargo, he de decir que tras las sucesivas declaraciones del presidente del mayor grupo de comunicación de nuestro país en las que  declara públicamente que los diarios han desaparecido, que el papel está poco menos que muerto y que las redes sociales están liderando la información en nuestros días, pienso que Cebrián se está alineando con mi ficción.
Afirmar, como hace  Cebrián, que en el caso de la "cacería del Rey" son las redes sociales las que han marcado la opinión es a todas luces arriesgado e inexacto. La red social alimentó miles de opiniones, chascarrillos, falsedades y verdades, y hasta se retuitearon decenas de artículos periodísticos , pero si  alguno de ellos hubiera aparecido en la prensa escrita, pongamos en el diario EL PAIS, hubiese tenido mucha mayor repercusión social. De hecho alguno apareció y fue muy comentado. Es más, las editoriales impresas de EL PAÍS a favor de la monarquía, nada menos que tres en un mes y medio, dieron que hablar.
Los periódicos no están muertos y si se empeña algún editor en enterrarlos en vida debería dar una explicación de por qué lo hace. ¿Por qué Cebrián anticipa la muerte de EL PAÍS y de todos los diarios impresos?
¿Es solo porque debe afrontar, como se rumorea, un ERE en su diario tras haberlo hecho en el audiovisual y así va preparando el camino?, ¿Es porque responde a los intereses que desconocemos de sus también desconocidos propietarios agrupados en un gigante fondo de inversión?, ¿Es porque quiere acelerar la estrategia de la migración del papel hacia los medios digitales, incluido el próximo Huffington Post?...
En cualquier caso, la prensa escrita está padeciendo una crisis enorme. No dudo que algunos de los más de 170 periódicos que hay en España acabe cerrando si sigue la caída de ingresos publicitarios. El caso de EL PAÍS, es el del primer diario en circulación en España y que sigue siendo rentable y los problemas empresariales de PRISA vienen derivados de sus desaciertos en la gestión audiovisual con SOGECABLE  a la cabeza, como ha reconocido Juan Luis Cebrián en más de una ocasión.
Los diarios impresos remontarán y recuperarán parte de sus ingresos publicitarios en cuanto lo haga el consumo. Con seguridad sus tiradas se verán reducidas, pero quizás han de pensar en un cambio de modelo informativo con más reflexión, investigación e interpretación periodística. Un modelo más pausado y elaborado que nos acerque a la verdad o a las verdades que necesitamos conocer en un mundo que se mueve en una ola informativa marcada por la agenda de los políticos y los financieros de aquí y de Bruselas.
El modelo empresarial de la `prensa escrita también ha de cambiar: No se pueden asumir los costes de producción, distribución y comercialización que se ejecutan como hace cien años, pero a precios insoportables. Pero que nadie piense que sin una buena cabecera en papel las páginas web de los diarios serán rentables por sí solas. Es necesario apoyarse en el papel para consolidar el digital. Otra cosa son los medios que nacen solo en la red y que buscan su hueco informativo.
No parece una buena política la de Cebrián la de decir, urbi et orbe, que su diario está moribundo. Será difícil convencer a los anunciantes que inviertan en un medio cuyo presidente entierra antes de hora. Será difícil que sus periodistas y empleados se ilusionen por un proyecto cuyo máximo dirigente dice que tiene los días contados.
No he visto en ninguna parte algo similar: desde los esfuerzos del New York Times por consolidar su papel y el digital, hasta el de los periódicos del controvertido Murdoch, pasando por la sólida prensa alemana o la creciente circulación del papel en los países emergentes.
Ahora pienso que la ficción que tramé en TIENES QUE CONTARLO  tenía que ver con la realidad de algunos. Deseo que EL PAÍS no se convierta en el mortecino diario EL UNIVERSAL.