sábado, 19 de noviembre de 2011

ESTE POST SE AUTODESTRUIRÁ A MEDIANOCHE DEL 20 N

Suele ser habitual que cuando se llega a una noche electoral los resultados de la votación sean interpretados de forma muy diferente, dependiendo del color de cada medio y de la tendencia ideológica de cada periodista. Los propios partidos políticos analizarán y justificarán mañana los éxitos y fracasos, que les infringiremos los ciudadanos con nuestro voto, con argumentos bien distintos.
Eso no suele ser siempre un ejercicio de pluralidad mediática, muchas veces se convierte en la defensa a ultranza de opiniones bien cerradas en la que los periodistas próximos a la ideología de los ganadores actúan de forma casi revanchista y se posicionan al lado de la mayoría de turno, al lado del nuevo poder establecido.
Y está bien que se respete el voto del ciudadano, faltaría más, pero no está tan bien que algunos medios y sus periodistas no se alineen desde el principio en un papel de control del nuevo poder que mañana se establezca, sea cual sea.
Quien salga ganador de esta confrontación electoral va a tener, sin duda, la mayor responsabilidad con los ciudadanos de todos los gobiernos democráticos que hemos tenido, pues recoge la peor situación que hemos vivido los españoles  en los últimos treinta años, y aunque la confianza en los políticos ha ido mermando al mismo ritmo que aumentaba el paro, los votos que permitan gobernar a los elegidos son votos que buscan decisiones y medidas con urgencia que permitan salir de ese pesimismo donde estamos instalados.
Por eso sería deseable que los titulares de los medios de comunicación del día después no fueran como los de siempre, como si se tratase de un partido de fútbol entre los dos grandes rivales en el que los "arrasa","vence y hunde al contrario" den paso, desde el minuto uno, a estar esperanzados en que vamos a tener un gobierno eficaz para todos que se pondrá a trabajar con coherencia desde ya.
Si al poco volvemos a los "al borde del precipicio", "en el abismo" y a que la prisma de riesgo sea nuestro desayuno diario, habremos desaprovechado la mejor herramienta que tenemos para intentar dar la vuelta a esta situación: la democracia que todos ejerceremos votando el 20N.
Pero como no soy muy optimista al respecto de que todo ello suceda de esta manera es por lo que este post, bastante ingenuo reconozco, se autodestruirá cuando acabe la noche electoral y , posiblemente, volvamos a las andadas.