miércoles, 23 de noviembre de 2011

EL OPTIMISMO DE PUNSET Y LAS ILUSIONES PERDIDAS DE CONCHA

Hoy he leído un artículo de los pocos que me suelen tocar el corazón y al poco, cuando controlas ese nudo en la garganta que se me produjo al leerlo,  te sume en una profunda reflexión. "Las ilusiones perdidas" que Concha Caballero ha publicado en el diario El PAIS me parece sencillamente brillante.
Nadie podría contar mejor como los jóvenes están emigrando, a cuenta gotas pero sin solución de continuidad, de nuestro país para buscarse una vida que no le podemos ofrecer aquí: en su entorno de amigos y de familia, en el ambiente donde nos hemos esforzado en formarles.
Posiblemente el hecho de tener un hijo desde hace unos meses al otro lado del Atlántico hace que sea más sensible a las palabras de Concha.
Son momentos de impotencia para nuestros hijos en esta España que tiene el índice de paro juvenil en niveles indecentes, pero también para los padres que hemos intentado darles una formación que , nos daremos cuenta bien pronto, ha sido una inversión que no tendrá retorno para nuestro país y de la que se beneficiarán otros.
Más allá del desarraigo que supone que se vayan en busca de un futuro, que aquí somos incapaces de ofrecerles, tengo la percepción , como Concha, de que muchos no  volverán hasta dentro de mucho tiempo. No se van de "colonias" a aprender idiomas, se van en busca un porvenir que acaba empobreciéndonos a todos un poco más.
 En "las ilusiones perdidas" hay todo un tratado  de cual es el verdadero activo de la educación y como lo estamos tirando por el precipicio de la ineficacia con la indolencia con la que suelen hablar los políticos y algunos empresarios. Sí señora, Concha, somos más pobres de espíritu aparte de serlo en lo material y tú nos lo has hecho ver con tu artículo.
Contra las ilusiones perdidas está "el viaje al optimismo" de Eduardo Punset, libro que acaba de publicar. Me cae bien Punset, pero uno empieza a estar hasta el nudo de la garganta de estas autoayudas de la gente sabia que con frases trivialmente ingeniosas te dicen "que cualquier pasado fue peor", que es "mejor tener un buen amigo que tomarse un fármaco" y que" los jóvenes tienen que participar del liderazgo nacional". Para Punset el desaprendizaje es tan necesario como el aprendizaje..
Vaya que cuando leo lo que dice creo que su libro , no lo he leído, debe ser un fármaco más que un amigo. Si no se afronta la realidad y los  "ajustes" y "recortes" son la gran creatividad de los políticos y empresarios  creo, Eduardo, que me estás vendiendo una cataplasma que te funcionará económicamente como estas pulseras que decían tener propiedades increíbles y, claro está resultaron ser increíbles.
Hace tiempo que pienso que el optimismo no se lee, se practica. Y se suele conseguir siendo creativo y emprendedor. Para ello, la ilusión y la confianza en uno mismo es muy importante, pero el entorno no tiene que obstaculizarte, y aquí todo son barreras. Por eso creo que nuestros hijos, los que puedan y se atrevan, seguirán marchándose de aquí a cuenta gotas pero sin solución de continuidad, como dice Concha, y aquí nos empobreceremos como sociedad y será difícil que hagamos ese viaje al optimismo que nos propones.
Yo, hoy estoy contento porque mi hijo hizo el viaje cruzando el Atlántico y hoy es mucho más optimista. Para ello tuvo que perder la ilusión de poder seguir aquí.