martes, 30 de noviembre de 2010

EL HUEVO DE MIGUEL ICETA

video del huevazo a ICETA
 Que los políticos están hechos de otros materiales que el resto de los humanos empieza a ser una realidad contrastable. Que las imágenes se quedan grabadas en la retina del ojo, y que ésta está íntimamente conectada a nuestro cerebro, también.
Ambas cosas constaté cuando vi en televisión como "volaba" un huevo, impulsado por un energúmeno incalificable, hacia el portavoz de los socialistas catalanes, Miguel Iceta, impactando, neta y limpiamente, sobre su frente despejada, mientras reconocía ante los ciudadanos, con seriedad trascendental, la contundente derrota que le habían infringido los ciudadanos a través de las urnas.
Confieso que "me quería morir". Me puse, sin quererlo, en el papel del pobre Iceta, que sale a dar la cara en el momento más adverso de su carrera política, y al grito de "Rojo" y "Viva España", este indeseable le condecora con un huevo con toda su cáscara, yema y clara.
Iceta reacciona sorprendido. No alcanza a entender lo sucedido. De repente cae en la cuenta de que el embrión de pollo, en forma líquida, resbala goteando por su frente y, casi sin inmutarse, se despeja con la mano la pegajosa sustancia y continúa con su discurso, mientras los asistentes a la triste y silenciosa rueda de prensa socialista expulsan al "huevón incívico, por llamarle de alguna manera.
Más tarde, Iceta, no presentará denuncia por un acto que, con seguridad, en otro país, menos permisivo y con otra autoridad política, éste lanzador de huevos se las hubiera visto para no comérselos una temporada entre rejas.
Pero a lo que voy. Iceta, como la mayoría de los políticos está hecho de otra pasta que la del ciudadano de a pie. ¿Cómo reaccionaría cualquiera en un mal día, con malas noticias, cuando todo nos sale mal y viene un "graciosillo" y nos arrea un huevo en plena crisma?. No sé, pero seguramente, o nos ponemos a llorar de rabia o le lanzamos el atril con micrófono incluido a este degenerado.
Hoy he visto a Iceta. Junto al portavoz de CIU, David Madí, a la limón, hacían una valoración del resultado electoral
de ambos partidos políticos. Ya no tenía la marca sonrosoda sobre su frente, que rodeaba un pequeño bulto del tamaño de un huevo de canto, y tampoco el rictus triste, y las palabras eran más animosas que las de hacía 48 horas cuando evidenciaba públicamente la pérdida de los escaños, la de la presidencia de la Generalitat y, por tanto del gobierno de Cataluña.
Por el contrario ya estaba en su papel de oposición, dispuesto a reconstruir el partido, los votos y la ilusión de los militantes.
Por cierto, me pareció que, en este desayuno del Palace de Barcelona, un Miguel Iceta casi pletórico, le tiró varios huevos a la crisis económica, a sus socios del tripartito y hasta al Estatut catalán por ser, en buena parte, responsables de su desastre electoral. A lo dicho. No aprenden. Estos políticos están  hechos de otra pasta.