domingo, 19 de septiembre de 2010

LABORDETA

Murió José Antonio Labordeta. La Voz Libre de Manuel Romero me avisó en mi página de facebook. Al momento Google News ya tenía indexados más de 1200 artículos sobre el genial poeta, periodista, profesor, cantautor y político izquierdista aragonés.
Internet me permitió conocer decenas de detalles de su vida. Algunos curiosos, como que había dado clases a Jimenez Losantos y, en el polo opuesto, a Joaquín Carbonell, también periodista y cantautor. Para Jimenez Losantos en su blog Labordeta fue su segundo padre. A veces los hijos nos salen, simplemente, diferentes.
Labordeta era un personaje muy querido. Su humanidad traspasaba la fibra, también, de los menos sensibles. Incluso la de aquellos que le ninguneaban la representación de su solitario escaño en el parlamento y a los que envió poeticamente "a la mierda".
De Labordeta me llegan los recuerdos de mi juventud en la Facultad de Económicas, de la lucha antifranquista , de su canto a libertad que era un viaje hacia ese día en el que todos al levantar la vista veremos una tierra que ponga libertad...
Y recuerdos de los compañeros de clase que cuando nos juntábamos con unos vinos hablando de política, recién muerto Franco, acabábamos cantando el "arremojate la tripa que ya viene la calor, que luego en el mes de agosto no suelta el agua ni Dios"...
Entonces Labordeta traspasaba las fronteras de Aragón como Lluis Llach lo hacía desde Cataluña. Supongo que por encima de las reivindicaciones nacionalistas teníamos objetivos más perentorios: Había que conseguir la democracia que nos permitiera decidir nuestro destino político y nuestro modelo social, o simplemente para que pudieramos escuchar un recital de Labordeta o de Llach sin que lo prohibiera la policía.
Años después conocí personalmente a Labordeta durante la presentación de El Periódico de Aragón en el Palacio de la Aljafería en Zaragoza. Hablamos unos minutos. Era una fiesta con cientos de invitados . Recuerdo que me dijo que sentía envidia sana por la suerte que yo tenía por poder ayudar a nacer a un nuevo proyecto periodístico. Yo no valgo para los números, aunque los periódicos están llenos de letras, comentó con su voz grave y no exenta de cierta sorna, para luego añadir, aunque si las letras son buenas los números serán también buenos, ¿no crees?
A media tarde de este triste domingo de setiembre, cuando entraba su cadáver en el Palacio de la Aljafería para que los aragoneses le rindieran un sentido homenaje pensé en que las letras de Labordeta habían sido buenas, muy buenas. Quizás por ello las miles de páginas en internet y las que recogerán mañana decenas de periódicos y la de los miles de personas que pasarán por la Aljafería y la de los miles que volverán a oír sus canciones son los mejores números que un hombre como él puede conseguir cuando ya se nos ha ido.